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4 DIAS EN 4ta DIMENSION

4 DIAS EN 4ta DIMENSION (Cuatro Dias en la Cuarta Dimension)

Introducción

“…Tengo muchas cosas que decirles todavía, pero no las pueden soportar ahora. Sin embargo, cuando llegue aquel, el espíritu de la verdad, él los guiara a toda la verdad, porque no hablará por su propio impulso, sino que hablara las cosas que oye, y les declarará las cosas que vienen…”.

Juan, Cap.16: Ver.12-13

La experiencia que a continuación voy a narrarles no es nueva y en cuanta vivencia probablemente sea tan antigua como la humanidad misma.
Por mas de 10 años la guarde conmigo; atesorada como una preciada joya y aun temida como la locura; hasta que una conversación trivial con un monje budista me dejo ver que mi apego a aquello vivido en el pasado había terminado transformándolo en algo intrascendente.

Entendí entonces que de tanto anhelar volver a experimentar aquello, había convertido la memoria de lo vivido en un ancla que me mantenía firmemente aferrado al pasado, haciéndome imposible la felicidad en el presente y menos aun proyectarme positivamente al futuro.
Tímidamente empecé a compartirla con los amigos más cercanos, quienes de inmediato recomendaron hacerla de conocimiento publico. Ya con mas confianza y empezando la instrucción de los Grupos Rahma en la ciudad de Los Angeles, me animé a tratar de explicarla a un grupo mayor de personas con resultados igualmente positivos.

Cuando viví aquello, durante los primeros meses de 1990, no encontré referencias de algo similar entre los Rahma, por lo que preferí callar y buscar convalidarla por otros medios; sin embargo, el acercarme estos dos últimos años a los hermanos que han participado de los últimos viajes de Misión así como enterarme de lo vivido en otras partes del mundo, me da la pauta de que es el momento adecuado para compartir algo que he tratado en todos estos años de mantener vivo, y que como un celoso guardián oculté no por pretensión ni egoísmo sino mas bien por cautela.

Lo que en el presente texto expondré es únicamente mi lectura de una experiencia personal que creo nos afecta a todos; y no pretendo hacer otra cosa mas que sugerir con símbolos y lenguaje aquello que de ninguna manera puede ser descrito o capturado en un concepto, y menos ser comunicado a la razón o al intelecto; pues les digo que creemos haber alcanzado certezas en los postulados de la ciencia y sin embargo los limites de nuestra realidad continuan siendo determinados por una imposición de la ideología dominante de moda; y como dijera el filósofo Ortega y Gasset: el mismo lenguaje que nos ayuda a describir la realidad, esta cumpliendo la función de ocultárnos lo real.

Por todo esto, me confieso ahora incapaz de poder capturar en palabras la verdad de lo vivido, y puesto que en mi nivel de conciencia no tengo pruebas de lo que aquí voy a exponer, lo único que va a convalidar lo escrito en este informe es el sentir de cada uno de ustedes.
Confío entonces en que el Profundo Amor de la Conciencia Cósmica llegue a cada uno, no en las palabras aquí expuestas sino en las estructuras de energía que subyacen a estas y que son el fondo real del mensaje que el Universo quiere ahora comunicarles.

Abrazando la Materia

“…Que quien busque, no deje de buscar hasta que encuentre. Y cuando haya encontrado se asombrará de reinar, pero descansará en su reino…”

Evangelio según Tomás. Textos de Nag-Hammadi

Les digo que el camino de un Rahma es un sendero absolutamente humano, lleno de errores, aciertos, historia terrestre y no terrestre, maravillosa y colorida diversidad en la experiencia, silencio inmaculado y blanco en su unión con el Profundo; y les digo también que el humano es una extraña maravilla de la Creación pues en su agotadora travesía por este plano es sujeto de una simbiosis cósmica que permite que el corazón de un hombre empuje como un caudaloso rió la sangre de un Dios.

No tengo mas merito que el de haber buscado, ni más recompensa que la de poder compartir lo hallado durante el corto transito de esta vida, así que sin mas preámbulo les diré que lo que voy a contarles ocurrió en el mes de Junio del año 1990, cuando contaba con solo 20 años de edad.

Me preparaba para los exámenes de medio ciclo (parciales) en la Universidad de Lima, Perú; y si bien la existencia fluía sin contratiempos, en mi interior experimentaba una incomoda insatisfacción en lo relativo a mi camino espiritual. El Grupo de Contacto Extraterrestre, Misión Rahma, había sido una etapa culminante luego de años de explorar en las artes marciales, la meditación, el esoterismo y todo lo que caía en mis manos y que aparentaba alguna utilidad.

La cercanía de las naves primero, y posteriormente de nuestros hermanos de las estrellas, así como el constante estimulo de ellos en nuestra preparación, hacían de la experiencia algo invaluable. La recepción de iniciaciones llegó en el momento justo, no cabíamos de felicidad; sin embargo, luego de estas y con solo dos años en la Misión, algo empezó a cambiar.

Los Guías Extraterrestres parecieron de pronto haberse distanciado de nosotros, y el Consejo de Tierra, que aun funcionaba en esos años de Rahma como Institución, no operaba de acuerdo a los intereses de la mayoría, por lo que no era ningún soporte para los más nuevos integrantes del grupo, que no solamente no entendíamos lo que estaba ocurriendo sino que además nos sentíamos desplazados. Antes de sumarme a las voces que señalaban el alejamiento de los Guías como una consecuencia de la formación de ciertas elites dentro del grupo y manejos arbitrarios de la información, preferí decir adiós a los amigos más cercanos y continuar mi ruta en soledad.

En meditación llamé una de esas noches a nuestros hermanos mayores del cosmos para agradecerles y despedirme prometiendo hacer buen uso de todo lo recibido durante la preparación con ellos. En la pantalla mental los vi observarme como desde una tribuna y bajar la cabeza aceptando mi decisión al tiempo que una sensación de vacío me invadía; la instrucción estaba completa en esa fase, y ellos no interferirían mas…; no se imaginan ustedes cuantas veces lamente la determinación de esa noche, y sin embargo siento ahora que todo ocurrió exactamente como debía ser, pues pocos meses después los Guías comunicarían a través del hermano Sixto Paz que Rahma institución había cumplido su tiempo y que no respondía mas a los objetivos de la Misión por lo que la estructura institucional desaparecía.

Si bien el alejarme de Rahma respondia en mucho a la decepción que sentía, no significaba para mí solamente el abandonar el grupo sino dejar también la búsqueda espiritual en la que por varios años me había empeñado sin alcanzar los resultados esperados. No me sentía mejor persona por haber pasado la adolescencia en meditación alejado de fiestas y las experiencias propias de mi generación, sino que por el contrario, razonaba que muy probablemente me había perdido de algo importante, quizá había dejado pasar un momento critico sin el cual jamás conseguiría la madurez que de mi se esperaba…

Estos pensamientos me llevaron a cuestionar todo lo hecho hasta ese instante y con un enorme cargo de conciencia hacia mi persona, y por el esfuerzo que mis padres hacían para enviarme a la Universidad, decidí que abandonaría toda búsqueda de elevación y espiritualidad por la meta mas real de mis estudios formales y un titulo de bachiller.

Parpadeos en el Universo Mental

“…Yo os traeré lo que el ojo no ha visto y lo que el oído no ha escuchado, lo que la mano no ha tocado y lo que nunca ha ascendido al corazón del hombre…”

Evangelio según Tomás. Textos de Nag-Hammadi

Veía transcurrir la vida pacíficamente mientras me preparaba para los exámenes, cuando una sensación extraña me tomó por sorpresa. Tenia la clara impresión de que algo invisible se acercaba a mí desde todas direcciones, como si empezase a cerrarse en el espacio alrededor de mi cuerpo. No podía explicarlo, se sentía como si fuese sólido y al mismo tiempo inmaterial, algo que sin llegar a tocarme se mantenía en mi vecindad en todo momento. Sin importar si me hallaba solo o acompañado, en el autobús o caminando por las calles, de pronto esa asechanza se revelaba con violencia en la sensación de ser observado por miles de ojos al mismo tiempo.

Conforme pasaban los días mi curiosidad iba en aumento; sabia que no estaba paranoico porque no experimentaba ningún tipo de ansiedad sino solo esa alerta que me tomaba de súbito y que poco a poco pareció ir transformándose en un estado de conciencia nuevo en el que sin esfuerzo podía identificarme con todos: conocidos y desconocidos, mujeres, hombres, ancianos, niños, perros y gatos, eran todos mis amados hermanos.

Trate de justificar este sentimiento de ser observado de manera constante, con la vigilancia de los Guías; quería creer que ellos habían regresado a mi vida; sin embargo intuía que se trataba de algo mas…

Pronto, la sensación de esa fuerza cerrándose sobre el espacio que me rodeaba se hizo más intensa, al extremo que recuerdo haber estirado los brazos tratando de tocarla o sentir su esencia sutil vibrando en el aire.

Cuestionándolo todo racionalmente me dije a mi mismo que estaba imaginando esto como una forma cobarde de escapar a la realidad de la nueva vida que había aceptado y que inconscientemente debía estar ahora rechazando. No podía ser que justo cuando empezaba a dedicarme seriamente a una “vida normal” empezaran a ocurrir estas cosas y además completamente fuera de mi control.

Negándolo todo y aun con la sensación intensa de algo tratando de envolverme, me senté una de esas tardes en el escritorio de mi habitación a continuar estudiando para el examen de Filosofía del día siguiente. Si, tenía que ser la tensión propia de la semana de Parciales lo que estaba afectando mi mente, así que lo adecuado seria ignorar los efectos y continuar como si nada ocurriera.
La lectura de “La Rebelión de las Masas” se hacia entretenida por la claridad de las ideas expuestas allí; mi lapicero subrayaba algunas frases de acuerdo al grado de importancia de estas, cuando inesperadamente descubrí que mi mente estaba haciendo un proceso inconsciente de plantear el opuesto (la antitesis) de las ideas del libro, revelándome como resultado una síntesis de ambas que en algún lugar nuevo de mi pantalla mental se proyectaba como un pensamiento de forma geométrica perfecta en expresión y luminosidad.

La idea síntesis que captaba era una entidad viviente y radiante, mas real y consistente aun que la idea de mi cuerpo físico. No podia entender como una forma de pensamiento podía tener semejante concreción, y toque mis manos repetidas veces para convencerme de que yo era mas concreto y real que aquello que mi mente observaba. Después de todo, la fuente eran solamente párrafos, conjuntos de palabras, pensamientos de alguien muerto hacia varias décadas. Toda esta locura tenia que ser producto del stress, me repetía incrédulo mientras caminaba al cuarto de baño para mojarme el rostro y despejarme un poco.
La sensación de aquello rodeándome era casi física, y ni bien abrí las llaves del agua dejando correr el liquido comprendí de inmediato la función del lavabo, la idea luminosa que había combinado las estructuras y temperaturas para dar forma al eficiente instrumento de higiene frente a mí, las tuberías, la disposición de los diferentes elementos en el cuarto; y tuve que salir corriendo para no continuar con aquel fluir de inesperada claridad.

Aquello parecía estar rozándome la piel y supe que conforme mas se acercaba mis procesos mentales se aceleraban, por lo que incapaz de controlarlo decidí simplemente continuar con lo mío mientras dejaba fluir aquello. Traté pues de volver a la lectura pero ni bien subrayé otra frase, la comprensión del bolígrafo que sostenía entre los dedos se revelo inmaculada y total, sacudiendo mi realidad y obligándome a observar la naturaleza solar de aquella idea viva, capaz de multiplicarse en la diversidad de utilísimos bolígrafos de todos los colores, tamaños y formas. Conocí el principio y fin del lapicero y sentí que si eso hubiese tenido un gramo mas de lógica hubiese podido fundar una nueva religión para adorar bolígrafos. Quería reír pero me sentía demasiado sorprendido de observar ese reino de ideas originales, formas-pensamiento luminosas que me revelaban al lapicero, el lavabo y el libro, como especie de “Ángeles” de insospechada armonía en un universo paralelo.

Continuar la lectura solo complico todo, empecé a adelantarme a los postulados antes de que mis ojos pudiesen posarse sobre los párrafos, y aun llegue a concebir que quizá yo los hubiese escrito en otra vida. Cerré el libro habiendo llegado únicamente a la mitad y sentí no solo conocer la conclusión sino de alguna manera estar enlazado a la mente del autor de modo de poder no solo corregirlo sino aun escribir los textos que el filosofo había dejado pendientes a su muerte. Sí; aun el autor permanecía como una estructura mental en ese ilimitado océano de datos en donde yo sentía moverme como un pez en el agua.

Imaginé que quizá la claridad de sus ideas habían desatado el desvarío de mi mente por lo que, buscando en mi biblioteca sin formarme expectativas de lo que podía ocurrir, tome cualquier volumen que ya hubiese leído con anterioridad; para mi sorpresa, la comprensión del texto era completamente nueva y espontánea; no mas condicionada por la educación recibida durante esos años, sino únicamente por ese banco universal de ideas que parecía ser la fuente real de todo lo manifestado.

Con gran emoción revisaba libros de diferentes autores como si fuesen míos, y solo me detuve al sentir que mientras tomaba uno de aquellos volúmenes, éste, como en un impulso pareció transferirme su contenido. Eso era demasiada alucinación aun para un aspirante a loco como yo, así que decidido a detener esto de una buena vez, deje los libros a un lado y me recosté en la cama a tratar de relajarme y entender lo que estaba ocurriendo.

Las ideas fluían a un ritmo vertiginoso y aquello que se precipitaba desde todas direcciones parecía estar a punto de caer sobre mí. En la pantalla mental se repetía una escena en la que me observaba poniéndome de pie y corriendo directo hacia la pared de la habitación que estallaba al contacto con mi cuerpo. No entendía que significaba esa imagen, pero la sensación de libertad y poder que me dejaba bien valía la repetición incesante que conforme avanzaba parecía hacerse cada vez mas concreta. Era un jubilo de los “sentidos sutiles” que saturados de un extraño poder hacían de una imagen una experiencia muy física.
Mi respiración se había hecho lenta y profunda, y un calor vibrante se extendía desde el pecho hacia los brazos; me senté sobre la cama cerrando los puños y tensando los músculos del torso; para mi sorpresa sentí que mi pensamiento no fluía mas desde el cerebro sino que se desplazaba a aquellas partes del cuerpo que iba tensando. Poniéndome de pie, hice algunos movimientos de artes marciales combinados con respiraciones sincronizadas, las que parecieron empujar o moldear aquella cosa invisible que se cerraba inmaterial en mi entorno.

Pensé que quizá aquello estaba relacionado a la idea del Ki o Chi de las filosofías orientales, y mientras continuaba con la danza marcial, me encontré de pronto haciendo un paralelo (con todo el cuerpo) entre el Taoísmo y la influencia de los clásicos griegos en el pensamiento de occidente; al mismo tiempo identifiqué mi percepción de ese momento como una síntesis extrema de ambas corrientes. Lo extraño era que podía reconocer en las síntesis operadas por la mente una carga de energía neutra que acumulándose como vació en mi interior parecían ser el combustible de lo que estaba pasándome.

La espontaneidad y fluidez de los movimientos físicos y mentales acercaban mi percepción a ilimitados paisajes de comprensión y universos de significado nunca antes captados en mi nivel consciente. Descubrí el cuerpo como una expresión de mi pensamiento, una esencia somática de la conciencia que era toda luz. Inesperadamente como en un flash llegaron imágenes de antiguas guerras, combates cuerpo a cuerpo, espadas y masas de estrella chocando contra escudos, armaduras y cráneos; gritos de furia y agonía rompiendo la llanura, el sol de la tarde reflejado en la espada del enemigo y solo un instante para observar esa luz y reconocer que pelearía hasta morir aun cuando no sentía odio por esa gente. La memoria había surgido espontánea e identifiqué ese momento de conciencia del guerrero como un instante atemporal; descubriendo en mi interés por las artes marciales una necesidad de transformar la violencia y el dolor en disciplina y belleza. Realmente la historia estaba viva en nosotros y no era demasiado descabellado imaginar que esa batalla en algún lugar del tiempo era simultanea a mi presente; pero si esto era cierto, solo podía significar que la Conciencia, guiada por su propia Luz, era capaz de moverse como un danzante solar entre las franjas de la historia sin la menor dificultad.

No tenia hasta allí mayores argumentos para sustentar mi intuición, así que prendiendo la TV me dispuse a distraer la mente con algo más ordinario; sin embargo, ese fluir acelerado no se detenía y ahora parecía haberse concentrado en la observación de mis reacciones frente a las imágenes. El cuerpo y la mente tenían una respuesta especifica para cada cosa que veía en la pantalla del televisor (Tal y como habían sido mis sensaciones infantiles antes de conocer el lenguaje), y mientras cambiaba los canales encontré una película que mostraba escenas de un erotismo gráfico; de inmediato noté la reacción de mis sentidos ya bastante exacerbados por toda la experiencia previa, y temiendo perder el control  de la situación, apagué la TV dejando que la mente justificara mi acción como la renuncia a algo malo o pervertido. Rápidamente, aquel aspecto de mi ser que fluía sin descanso, me reveló que la película no era ni buena ni mala en si misma sino que sencillamente era; y que mis pre-juicios y pseudo-moral estaban moldeando mis percepciones y dibujando paisajes ilusorios, adjudicando un valor negativo a aquello cuya única cualidad en la materia era simplemente “ser”.

Comprendí entonces que lo “real”, (el mundo sin interpretación o lectura del mismo), era algo muy distinto de la “realidad” que no pasaba de ser una construcción positiva o negativa de nuestra mente. ¿Que sentido podría tener por ejemplo la realidad económica en un planeta tierra sin humanos?; ¿cómo podría la realidad económica significar lo mismo para un pobre que para un rico?. La realidad se sustentaba únicamente en nuestra capacidad para construir y aceptar convenciones sociales, reglas, estatutos, formas de comportamiento y cultura; pero esta cultura lejos de revelarnos el mundo real, lo que hacía era cubrirlo con una máscara de ilusión; siendo que la herramienta que nos servía para entender, leer o interpretar el mundo, estaba al mismo tiempo de educar nuestras percepciones, limitándolas, ocultándonos lo real. Por poner un ejemplo diré que algunas comunidades tradicionales del amazonas reconocen hasta 22 diferentes tonos del color verde, y nos podrían ellos mostrar dos hojas de diferente tono siendo que nuestro entrenamiento cultural nos impediría ver la diferencia.

Supe también que nuestra idea del bien y el mal, era solo otra forma ilusoria impuesta por el condicionamiento de nuestros sentidos e intelecto. La dualidad bueno-malo, agradable-desagradable, positivo-negativo, era una creación propia de la conciencia atrapada en esta tercera dimensión; pues al descubrir que todos los opuestos eran en verdad complementarios, surgía nuevamente una síntesis de luz que se percibía como una poderosísima corriente de energía neutra. La conciencia de tercera la percibía como energía (en el sentido físico de esta) mientras que la conciencia de cuarta, que ya empezaba a dibujarse con mayor claridad, la captaba como un vacío en donde se alojaban las formas-pensamiento más radiantes.

No existía entonces justificación para no exponerme a las imágenes de la TV, por lo que prendiéndola otra vez, me recosté en la cama a observar la respuesta de mi cuerpo y mente. A los cinco minutos noté cambios de temperatura en diferentes áreas del cuerpo así como una reacción de la libido frente a los estímulos visuales. Esta vez, sin juicios de por medio apagué el aparato por segunda vez y de manera espontánea me dispuse a tratar una meditación.

Apagando la luz se me ocurrió que antes de entrar a la relajación debía hacer un ejercicio de respiración, y traté el Pranayama: práctica común entre los estudiantes de Hatha Yoga, que alterna la inhalación y exhalación por ambas fosas nasales.

Apenas iba empezando el segundo ciclo de respiraciones cuando mi visión mental se proyectó con desconcertante nitidez a la observación de una intensa energía rojo-dorada en la base de la columna vertebral. Era la sensación de un fuego sumamente real pero que si bien quemaba no producía daño; por unos segundos temí que mi sorpresa o temor a lo desconocido pudiese cortar la experiencia por lo que traté de no pensar y simplemente continuar con las respiraciones. Extasiado observé como esa luz se movía ondulante como una serpiente que ascendiera por la parte más interior de la columna, y conforme alcanzaba mayor altura iba tocando centros nerviosos que parecían estallar en luz expandiéndose como coloridos campos mas allá de los limites del cuerpo físico. Jamás antes había visto los chakras y la mente racional me decía que el fenómeno que observaba se correspondía con la activación de estos centros; los que sin embargo no lucían como los discos que describe la literatura de Nueva Era sino que mas bien se veían como esferas con bandas similares quizá a las líneas de fuerza descritas por un imán. Los campos de color eran tan grandes que se compenetraban unos con otros y en su expansión parecían estar arrastrando a la conciencia que ya no solo se identificaba con la parte física de mi manifestación sino sobretodo con esas corrientes y campos que ahora percibía.

De hecho, sentí con emoción descender en mi sensibilidad física al tiempo que otra sensibilidad distinta aumentaba el rango de su percepción en frecuencias de la más pura energía y luz. Todo parecía ir de maravilla, y no dejaba de felicitarme por haber tratado las respiraciones; cuando de pronto, el serpenteante fuego dorado toco algún punto entre la columna y la garganta, y en una fracción de segundo una expansión de azul eléctrico estalló provocando un sonido ensordecedor que pensé habría hecho estallar mis tímpanos. Instintivamente me cubrí los oídos con las palmas de las manos temiendo que mi cabeza pudiese estallar.

Tan súbita, feliz e intensa había sido la claridad de la visión psíquica, como desgarrador era ahora el dolor ocasionado por ese ruido similar a una catarata de millones de voces hablando al mismo tiempo. “…Al fin lo conseguiste…” dijo la mente racional con aterrado sarcasmo, “…esta es la conclusión a tu búsqueda de años: !La Locura¡”…

Temí que mi intelecto no pudiese sobrevivir la impresión y sentí deseos de huir, sin embargo algo floto en medio de ese mar agitado, una idea simple: “…has llegado hasta aquí, y puesto que no hay posibilidad de retroceso, … ¿por qué no continuar?”.

Con determinación destape los oídos y continué los ciclos del Pranayama, observando ahora como la luz azul se tornaba mas clara y brillante al tiempo que el ruido se hacia comprensible: seguían siendo millones de voces, pero capte que sin lugar a dudas era una percepción psíquica y no física como había creído en primera instancia. Los pensamientos de la humanidad como un colectivo de voces estaban todos allí y de alguna manera ya no herían sino que hasta podía darme el lujo de escucharlos todos al mismo tiempo sin sentir la desgarradora confusión inicial. De algún modo intuitivo sabia que la activación de este centro significaba el Final de Babel (la conclusión al  mito de la confusión de las lenguas).

El fuego interior llegó a la región occipital de la cabeza y tuve la visión de mi cerebro como quien observa un holograma de este. El fuego pareció aquí ramificarse pues vi encenderse innumerables lucecitas en toda la corteza cerebral, las mismas que empezaron a enlazarse tirando líneas de luz que envolvieron como un ovillo ambos hemisferios hasta convertirlos en una perfecta esfera de luz blanca que estalló como un sol diez mil veces más brillante que nuestro sol amarillo.

Puede sonar absurdo, pero así era de intensa y cegadora esta luz que en su expansión al infinito arrastró mi conciencia en todas direcciones permitiéndome ver el Universo y las formas de vida e inteligencia mas variadas…
En ese abismo insondable saturado de estrellas y vida descubrí mi verdadero hogar; una seguridad, un sentido de pertenencia imposible de describir en palabras. Al fin había vuelto a Casa; todas las fatigas, dolores y angustias de esta y todas las vidas previas habían valido la pena por este momento, este instante que era la Eternidad…; me volví desde esa infinitud a observar mi cuerpo y descubrí al individuo que había creído ser, como una pequeñísima fracción de mi real ser, contenida en una franja de espacio-tiempo que si bien resultaba un trampolín funcional para la conciencia, no pasaba de ser un instrumento y una etapa en el proceso evolutivo. ¿Quién pudiera creer que el roble estuvo contenido en una pequeña semilla?, ¿Quién descubriera el infinito cielo reflejado en una lagrima?…

No quiero que me malinterpreten, no estaba mi conciencia flotando en la Eternidad o en medio del Infinito, sino que yo era la conciencia del Infinito; yo, que me descubría ahora como un ser inmortal, me había fusionado a algo mayor que sin lugar a dudas era la expresión más alta de inteligencia para toda esta Creación.

El Reino o Universo Espiritual

“…Y dijo a sus discípulos: “Estos pequeños que maman son semejantes a quienes entrarán en el Reino.” Y le preguntaron: “Si nos convertimos en niños, ¿entraremos en el Paraíso?” Jesús contestó: “Cuando de dos hagáis uno solo y logréis que lo que está dentro esté fuera, que lo que está encima esté debajo, y cuando logréis que el varón no sea ya varón y la mujer no sea ya mujer; cuando de dos ojos hagáis uno solo y sustituyáis una mano por una mano, un pie por un pie, y una imagen por una imagen, entonces entraréis en el Reino”…”

Evangelio según Tomás. Textos de Nag-Hammadi

Permanecí allí, en el Verdadero Hogar, un instante que puede ser comparado con un segundo o con un millón de años porque ciertamente da lo mismo; y de pronto, Aquello se precipitó sobre mi vehículo físico como una espiral de luz violeta que, ingresando por la parte alta de la cabeza y tocando la pineal, formó algo similar a una joya de divina geometría que pulso su luz hacia afuera atravesándome la frente. Estaba otra vez de vuelta en el cuerpo físico pero algo había cambiado, un enorme jubilo manaba de mi ser y había corrección en cada pensamiento, de modo que las ideas parecían filtrarse a través de ese ojo divino en la frente que me obligaba a reconocer santidad y perfección en Todo.
Note entonces que el fuego que llegara hasta la parte alta de la cabeza había cambiado su frecuencia y lucia ahora como luz blanca que desde el entrecejo se derramaba por el interior de mi cara al paladar y de allí a la lengua descendiendo por la traquea. Ya no estaba haciendo el Pranayama sino que respiraba lentamente con las manos reposando sobre los muslos.

Una gota destilada de esa energía blanca purísimas bajó hacia el plexo cardiaco …; y vi un Océano Infinito, un Mar Blanco de Inmaculada Paz, esperando recibirla. La gota se fundió con el Océano y las dualidades propias de la mente y los sentidos quedaron anuladas, la gota y el océano se hicieron una sola cosa indiferenciada; y mi parte intelectual extinguiéndose gritó en un desesperado intento de descripción: “!El Reino!”.

Paz, Pureza y la meta de todos los senderos, el principio y fin de los caminos; ni vida, ni muerte podían alterar su inmovilidad, pues el Universo todo giraba en su entorno y fluía hacia Aquello que sin ser sexual parecía haber integrado los aspectos psíquicos masculinos y femeninos en una especie de andrógino de Luz. Enrique, el individuo, la personalidad, se diluyó como una sombra con la llegada del amanecer y por primera vez en esta vida el ego humano fue opacado para dejar fluir el Alma del Mundo. Yoga, Religión, Alquimia, Mitología, todo cobraba su sentido último; supe al fin lo que había significado para Moisés levantar la serpiente en el desierto; y reconociendo esta Conciencia Universal que había escogido ser contenida en el “envase” de espacio y tiempo que era mi cuerpo físico, capté al fin el sentido de Inmortalidad expuesto en los textos alquímicos taoístas o medioevales. La muerte solo existe para aquello que ha nacido y solo afecta a una fracción pequeñísima de nuestro ser que lejos de perderse o desaparecer va mas bien de regreso hacia La Fuente Original, en la que nos experimentamos completos, Uno, Indivisible, Eterno e Inmortal.

La visión y experiencias habían sido de tal intensidad que las limitadas percepciones sensoriales de mi cuerpo físico parecían ahora una pésima broma, limitaban la captación de lo real a un rango o frecuencia de onda percibido por órganos como la piel, la lengua o el oído. Todo el tiempo de las respiraciones había estado con los ojos cerrados y si bien aun percibía intensamente la luz, la mente racional dudaba de abrirlos temiendo que esta sensación se perdiera, cediendo frente al sentido de la vista; sin embargo, me hallaba en tal estado de plenitud y realización  que termine por hacerlo; y para mi sorpresa, al estirar los brazos frente a mí, los descubrí manando una radiación intensa que identifiqué como el aura.
Poniéndome rápidamente de pie caminé al espejo, descubriendo mi cuerpo envuelto en diferentes frecuencias de luz que me hacían ver como un arbolito de navidad. Aun los pensamientos tenían una intensidad lumínica visible y observando el halo, que como proyectado por un prisma cristalino se irradiaba en torno a la cabeza, me di cuenta del motivo por el que pintaban de esa manera a los místicos, yoguis y santos de todas las religiones y culturas.

Recuerdo la fascinación al descubrir esta doble visión que sin interferir la percepción normal de mis ojos parecía amplificarla hacia nuevas frecuencias de luz y color.

Lo que no puedo recordar es el instante en que me acosté a dormir, y solo viene a mi memoria la sensación del descanso más reparador de esta vida al abrir los ojos temprano por la mañana y sentir como si hubiese rejuvenecido 20 años … si es que eso podía ser posible para una persona de 20!. Estaba seguro de no haber soñado nada en absoluto y tenía la impresión de haber colapsado el tiempo entre el instante en que cerré los ojos y el siguiente en que los abrí sintiéndome renovado.

El sol brillaba afuera, y la luz se filtraba por las cortinas entreabiertas ingresando a mi habitación como transparentes y dorados puentes tendidos a Tierra. Reconocí Inteligencia en la Luz, y no me atreví a llamarlo Dios, sino que le pedí perdón por todas aquellas ocasiones en que había afirmado creer siendo que no solo no tenia la menor idea de lo que significaba su presencia sino que además mi supuesta fe estaba basada en mi temor a ubicarme lejos del afecto Divino y la Salvación.

Descubrí mientras me dirigía a él (o Aquello) una perfecta corona de Luz sobre mi cabeza, y en la fluidez de la conciencia de 4ta Dimensión comprendí que el adorno de distinción real en la cabeza de los monarcas y reyes de todas las épocas era solo la distorsionada interpretación de un atributo espiritual que en muy remotas eras de nuestra historia hacia corresponder la evolución espiritual con la responsabilidad de guiar (verdadero sentido de gobernar) a un grupo humano. El séptimo chakra que durante la noche lucia como un sol radiante, por el día era mas bien como una corona de luz.

Las Respuestas que Dio Aquello

“…Sus discípulos le dijeron: “¿Qué día te revelarás a nosotros y cuando te veremos?” Jesús respondió: “El día en que, libres de toda vergüenza, os despojéis de vuestras ropas como si fuerais niños, ropas que dejaréis a vuestros pies y pisaréis sobre ellas; es entonces cuando veréis sin temor al hijo de Quien está vivo.”…”

Evangelio según Tomás. Textos de Nag-Hammadi

Y de pronto, ese Profundo Amor en la Luz de la mañana, me habló sin una voz; y con el sentir mas dulce y poderoso que jamás hubiese percibido dijo que era inútil buscar la Salvación ya que habíamos sido creados salvos y no teníamos nada que temer, pues ésta era nuestro patrimonio y nos pertenecía desde el origen de nuestro ser. Nadie podía vendérnosla o arrebatarla de nuestro lado.
Aquello dijo ser el Primero y el Ultimo; el modelo de todos los Padres, y saturado de su Amor supe que era Verdad; me abrigó como su niño querido asegurándome que jamás había puesto juicio sobre el hombre pues el único pecado de éste era la Ignorancia, y por ella no se nos podía juzgar pues nos había sido impuesta en un proceso histórico de necesidad.

Como pudiera yo comunicarles ahora ese sentimiento de infinito Amor en donde la condenación y el infierno no tienen cabida, sustento, ni existencia; como me permitiera ese Profundo Amor que conocí dejarles saber que nadie se pierde sino que al final todos sin excepción regresamos a Aquello que es nuestro Origen. Escuchen a la Voz Interior haciendo eco de lo que aquí se afirma y sabrán íntimamente que es Verdad.

Reconocí que existía una diferencia abismal entre creer y saber, y supe que Aquello jamás volvería a ser para mí articulo de fe, pues había destruido la imperfección de mi limitada creencia con su manera súper-abarcante de manifestarse en su Creación y en mi.

Me dijo que el Mundo era perfecto tal y como era, y que todo aquello que alguna vez observé como caos o desarmonía en mi entorno, era solo un reflejo de la propia incapacidad para captar la belleza y el heroísmo de lo que aquí se vive. Comprendí entonces que la Perfección que tan desesperadamente había buscado en el pasado no era una meta o un premio al final del sendero, sino el camino mismo. La Perfección estaba hecha de pequeños y humildes pasos cuya trascendencia solo podía verificarse desde esta Conciencia de Eternidad capaz de observar el tiempo ya no como una línea corriendo de pasado a presente y futuro, sino como un continuo desde el cual el Humano no es un instante fugaz en el tiempo sino un Sendero.

Supe que el Plexo Cardiaco era en realidad un Puerta Física de acceso al Cielo, el Nirvana, el Reino, la Salvación o como le queramos llamar, siendo que lo que se encuentra atravesando el umbral no es físico sino hiper-real, en cuanto que su naturaleza, sin ser sólida en el sentido tridimensional, se percibe mas concreta que la realidad en la que nos movemos.

Estamos condicionados por nuestra propia limitación a imaginarnos el Universo Mental y Espiritual como especie de mundos vaporosos, transparentes; y los seres y jerarquías que los pueblan como sabanas fantasmales e inconsistentes, y aun nos referimos a esos Universos como “realidades sutiles”, siendo que son absolutamente más concretos que nosotros, pues lo que conocemos como nuestra realidad es solo una emanación de aquellos otros Universos respecto de los cuales nuestro mundo tridimensional no es mas que una “sombra”.

Asi como lo oyen; somos nosotros los verdaderamente fantasmales, ilusorios; somos las “sombras” capaces de doblar el Universo desde nuestro Plexo Cardiaco conectando lo Material con los Reinos de la Mente y el Espíritu, constituyéndonos en el verdadero punto de equilibrio y eje de la Creación. Nuestra sola presencia está enseñando al Universo algo cuyos alcances aun no podemos concebir, pero que nos convierte en la verdadera semilla de esta Creación.

La Libertad como concepto e ideal de la 3ra dimensión, cedió su limitada existencia temporal a la idea más completa de LIBERACION, y supe por gracia de ese Profunfo Amor que la 4ta Dimensión de Conciencia, Iluminación, Extasis Místico, Samadhi, Satori o Espíritu Santo, no era algo que el sujeto (la sombra que es en realidad el trampolín de la conciencia) pudiese alcanzar despues de una larga búsqueda, sino aquello que naturalmente le ocurre cuando éste se libra del individuo que trataba de alcanzarla… Suena como una paradoja, pero si José busca la Iluminación tratando de elevar a José no la va a conseguir, porque su error radica en que un concepto (la personalidad que se identifica como José) quiere alcanzar otro concepto: su limitada idea de Iluminación (otra ilusión y construcción de realidad) y no la Iluminación Real.

Asi, el estado de 4ta Dimensión no se adquiere por el proceso de adoptar un nuevo concepto en la mente sino mas bien vaciandonos de todos los conceptos, juicios y pre-juicios que son la composición de la personalidad que identificamos como el individuo que creemos ser. Cuando José se vacíe por completo de José habrá conseguido hacer suficiente espacio para que La Luz de Conciencia Superior que siempre nos esta rondando ingrese, no para limitarse en el contenedor de nuestro cuerpo físico sino para amplificar nuestra conciencia rumbo al reconocimiento de nuestro verdadero e infinito ser.

Deben ustedes haber leido alguna vez la sabia sentencia escrita por jovenes franceses durante las movilizaciones de estudiantes del 68: “¡La Sabiduria me persigue, … pero yo soy mas rapido!”; no hay nada mas cierto que esto; correr desesperado buscando la Iluminación es correr en la dirección contraria. Ustedes no pueden alcanzar la 4ta dimensión, pero pueden dejar que ésta los alcance, haciendo el proceso de LIBERACION que consiste en vaciarnos de nosotros mismos.

La LIBERACION es un mecanismo natural de la Conciencia operando en la 4ta Dimensión, por lo que, cuanto más practiquen el desapego de aquello que creen ser o los pensamientos que erroneamente asumen son los propios, mas rapidamente ingresarán a reconocer lo que realmente son.

Disculparan los trabalenguas pero los lenguajes de la 3ra siguen siendo limitados para expresar ésto y no tengo espectativas de que puedan captarlo con el intelecto pero si sentirlo con el corazón, pues solo estoy compartiendo algo que ya les pertenece y que es vuestra verdadera naturaleza.

El Mundo Visto desde la 4ta Dimensión

“…¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos, pero todos seremos cambiados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la ultima trompeta…”

1Corintios, Cap.15, Ver.51-52

Desde muy temprano en la vida sospeché que debían existir otras formas de la conciencia mas elevadas que el estado del sueño o el de la vigilia; imaginé que los místicos y profetas, bodhisatwas, santos, avatares y aun nuestros Guías Extraterrestres, tenían que haber hecho un avance progresivo y penoso hasta alcanzar ese estado de perfecto y luminoso equilibrio que manifestaban en cada palabra y acto; pero lo que jamás hubiese sospechado es que ese estado podía tomarnos de súbito y acelerarnos a un siguiente estadio de conciencia sin necesidad de una acumulación excesiva de conocimiento o la practica extenuante de cualquier rutina física o mental; pues en mi caso este nivel había llegado en el momento en que yo renunciara a alcanzarlo, dejando de lado las disciplinas mas extremas.

Honestamente creí que nuestros méritos nos permitían el acceso a esos otros reinos, sin embargo había descubierto ahora que estas cosas ocurren de manera violenta e inesperada, quizá al estilo en que son iniciados los sacerdotes andinos o los shamanes siberianos, que en un día soleado y sin nubes reciben el impacto de un rayo.

Estos Altomisayocs de los Andes y Shamanes de la Siberia, que saborean la muerte durante la experiencia, no solo sobreviven portando las horrendas cicatrices de tan inusual accidente sino que de haber sido simples pastores pasan súbitamente a convertirse en los guías espirituales de su comunidad. Los Shamanes Tunguses por ejemplo, recuperándose del rayo, se convierten en el eje de cultura pues no solo actúan como curanderos o puentes de comunicación con los antepasados, espíritus tutelares y seres elementales de la naturaleza, sino que además son la fuente de profecía para el grupo y aun enriquecen el lenguaje con nuevas palabras que capturan para la comunidad significados antes desconocidos.

Yo no recibí un rayo a menos que este haya sido la espiral violeta que trajo mi conciencia de regreso al cuerpo físico, y solo describo la experiencia de los Shamanes con la finalidad de dejarles ver la posibilidad de una iluminación súbita.
Los Guías Extraterrestres han afirmado que el 22 de Diciembre del año 2012 se podría dar el inicio de un ciclo de elevación y trascendencia para la conciencia colectiva humana; sin embargo les garantizo que ni ellos mismos tienen una certeza absoluta de lo que podría ocurrir en esta fecha, y menos como eso podría llegar a afectarlos en su realidad.

Me atrevo a afirmar esto porque durante los pocos días de experimentar la aceleración de mi conciencia, nuestros hermanos de las estrellas no se manifestaron ni para decir “hola”, aun cuando podía identificar con claridad que ellos también observaban. Y digo también porque no solamente eran ellos sino que existía la certeza de estar en la pantalla mental de infinidad de seres y Jerarquías de Luz que parecían seguir con curiosidad cada uno de mis pasos.

Sin embargo, no eran ellos los únicos curiosos sino que yo mismo, fascinado de lo que estaba ocurriendo me dediqué a vivir y observarme vivir.

Siempre pensé que si algún día alcanzaba un estado superior de conciencia, de inmediato me pondría a escribir los nuevos textos sagrados o saldría a las calles a predicar con autoridad; pero ya con una conciencia de 4ta Dimensión, mi apreciación de esto era muy distinta, y mientras la mente racional me suplicaba con desesperación que escribiera todas mis impresiones o que hablara con alguien para explicar lo que estaba pasándome, yo solo sonreía y continuaba fluyendo con lo real…; de manera incomprensible sabía que mi estado no duraría sino que era solo un permitirme sentir el sabor de aquello que nos había sido reservado; por lo que no podía darme el lujo de cambiar la experiencia por el análisis de ésta y menos perder tiempo tratando de capturarla en palabras.

Mi hermano y hermana fueron las primeras personas con las que tuve contacto luego de aquella tarde y mañana inolvidables; y para mi sorpresa, las luces que había observado en mi cuerpo, resultaron no ser producto de la Iluminación súbita sino un estado natural en todos los seres humanos. Extasiado observé el aura de ellos moverse con el ritmo de sus emociones y pensamientos, reconocí diferentes capas de densidad en el huevo aurico, algunas de las cuales unidas a la radiación del entrecejo daban acceso directo al registro reencarnativo; y como si el aura tuviese una piel, tanto pensamientos como experiencias pasadas podían proyectarse allí, aunque no necesariamente como las imágenes a las que estamos acostumbrados sino como formas de geometría y símbolos que hablaban directo a un entendimiento superior.
Lo más impresionante para mí fue descubrir La Luz Blanca brillando con intensidad en el Plexo Cardiaco de cada ser humano con el que me cruzaba, ciertamente Aquello estaba en cada criatura sin excepciones. Mi intelecto preguntaba como podía ser posible que no lo hubiese visto antes, o si el observar la Luz en ellos significaría que ellos siempre habían estado iluminados y mas bien mi personalidad como una especie de retrazado mental habría estado en un nivel inferior a las condiciones normales de existencia …; mi intelecto jamás detuvo el cuestionamiento de todo mientras la conciencia solo parecía observar apacible…

Nunca mencione a mis hermanos lo que estaba ocurriendo, y no por temor a que no me entendiesen sino porque no tenia ningún sentido hacerlo mientras experimentaba aquello. Todo seguía igual en cuanto a la percepción de mis cinco sentidos (aun cuando era conciente de que varios mas habían despertado); y la diferencia se notaba en el nivel de las relaciones entre los objetos y su entorno. Todo lo objetivo pasó a convertirse en un Maestro; los árboles por ejemplo eran ahora no solo vida vegetal sino símbolos clarísimos y modelos de nuestra evolución; desde pequeñas semillas enterradas en un agujero oscuro y aun así capaces de orientarse siempre hacia la luz saliendo a la superficie a pesar de los obstáculos propios de su ruta inicial. La ciencia conocía el fenómeno como Fototropismo, mi conciencia en cambio lo reconocía como el Amor a la Luz en su forma más simple. Las aves volaban diciéndome que cuanto más se eleva el espíritu humano más pequeño luce a los ojos de aquellos que no saben volar; los rayos de sol eran ancianos bellísimos afirmando que el perdón era la fragancia perfecta que despiden las flores al ser pisoteadas; y mi pensamiento parecía flotar en un vació luminoso, liberado de todo condicionamiento; sintiendo pensamientos y emociones de la gente en mi entorno, o comunicando mis ideas con la sutileza de la voz interior que le habla directo al corazón.

La Telepatía era un sentido natural en este estado, así como otros mas que no sabia como catalogar. Por ejemplo: De solo pensar en alguien y concentrarme en la Luz de su pecho, o si alguna persona pensaba en mi con intensidad, me veía proyectado al lugar en que esta persona se hallaba, y aun cuando ellos no podían percibirme físicamente, yo en cambio podía interactuar a nivel de pensamiento o energía, siendo que esto no era una bilocación ni una percepción clarividente sino quizá una mezcla de varios sentidos superiores juntos. Reconocí que lo que llamábamos facultades extrasensoriales y que tan bien habíamos catalogado con palabras como: Clariaudiencia, Intuición, Telepatía, Bilocación, etc; eran solo parpadeos de la conciencia a una frecuencia de onda mas alta pero incompleta, pues en 4ta todas esas percepciones parecían activas y darse de manera simultanea.

Me cuesta expresar esto adecuadamente, pero así es como lo recuerdo: Dios o Aquello, se encontraba en cada ser; aun en los que a nuestro juicio parecen injustos o malignos, y cuya “negatividad” estaba imprimiendo de manera perfecta la carga de energía apropiada para la liberación de aquellos afectados por las acciones de estos. Así es; los que nos hacen “daño” están en realidad beneficiándonos, obligándonos al despertar. Los malignos son el aspecto inconsciente del Maestro de esta Creación, siendo que hasta los mas bondadosos de este plano ocultan tras la piadosa máscara de beatitud a un individuo vano a la caza del reconocimiento público. Estar atrapado en la conciencia de 3ra significa ser como un árbol que cuanto más eleva sus ramas hacia el cielo buscando la Luz, mas profundamente hunde sus raíces en lo oscuro de su propia naturaleza, en lo inconsciente y tenebroso de su propio ser.

Por lo que les digo, ingresar a una conciencia de 4ta no significa abandonar la tercera como muchos ingenuamente creen, sino adquirir la maestría de este plano denso para elevarlo a un estadio superior en nuestra comprensión de los eventos. Mientras poseamos un vehículo físico de estas características no nos queda de otra mas que bajar la 4ta comprendiendo que nuestras nuevas percepciones no pueden ser limitadas por la función de un órgano.

Las calles eran físicamente iguales a las del día anterior, el trafico, la agitación de la ciudad no habían variado un centímetro, y sin embargo Aquello brillaba blanco e inmaculado en cada ser. Vi al ladrón en plena actividad, y cuando estaba a punto de decirle algo, descubrí su dolor y necesidad, su historia, y no solo no me atreví a juzgar sino tampoco a interferir, pues sea que lo acepten o no, aquello era justo y “perfecto”; y no digo que el robo lo sea, sino que esta situación en particular era digna de esa reacción; de modo que en 4ta no existe una moral estable sino adecuada al momento.

Bajando del autobús descubrí al borracho más radiante que hubiese visto en mi vida, su aura se extendía en un radio de mas de cuatro metros, mientras su cuerpo aletargado por el alcohol permanecía encogido sobre la acera …, y supe que en 3ra no teníamos idea de nada, ¿con que derecho nos atrevíamos a juzgar al Dios allí dormido?, al hijo del hombre que abusado desde la niñez no entendía otra forma de existir que la de brutalizar sus sentidos para anestesiar su sentir, y cuyo escaso criterio le dejaba reconocer vagamente que se encontraba allí por cada uno de nosotros. Como lo oyen, el único consuelo de este hombre era saber que él pasaría por esa experiencia para que nosotros no tuviésemos que hacerlo…

Dios mío, cuantos maestros y seres heroicos se descubrieron ante mí en esos días sacudiendo mi escala de valores desde su base.

Conmovido solo atinaba a guardar silencio y aprender; pero sobretodo comprendí que cada criatura humana, aun en el estadio de pruebas y dolor en que se hallaba, era un verdadero Maestro de esta Creación.

La Tierra era una escuela en la que no solo aceptábamos el peso de nuestra cruz (o karma) sino el de la evolución de todas las criaturas que pueblan este Universo.

Imaginen unos seres creados perfectos en el seno de la Luz viviente. Puesto que no conocen otra cosa que no sea la Luz, no son concientes de su propia felicidad, por lo que la misericordia divina los envía a esta Escuela que conocemos como el planeta Tierra. Imaginen ahora este centro de instrucción en donde el primer salón (los primeros años de educación) está en absoluta oscuridad, y el ultimo salón antes de la graduación está tan iluminado como el flash de una cámara de modo que tanto si entráramos al primero como al ultimo nos encontraríamos ciegos e incapaces de percibir lo que allí se halla.

Vean pues que empezando en el aula más oscura y conforme van avanzando a las siguientes, las tinieblas van cediendo poco a poco, permitiéndonos al principio observar manchas y claro-oscuros que en el tiempo serán identificados como volúmenes y posteriormente como formas. Entrando a salones mas avanzados seremos capaces de ver objetos en perspectiva y colores sobre estos. En las aulas siguientes veremos variedades de tonos de luz y color cada vez más brillantes, de modo que cuando lleguemos al ultimo de los salones, la luz no nos cegará más y no solo seremos Concientes de la Gloria que allí se halla sino también del Gozo Infinito que significa Ser en ese lugar.

Recordando el Futuro

“…Acaso no sabéis que, con la cabeza de Juan, fue también tajada la cabeza de la profecía…”

Epístola Secreta de Santiago. Textos de Nag-Hammadi

Casi no abrí la boca en esos días, pero cuando lo hice en conversación con algún compañero de la Universidad, parecía inevitable y espontáneo expresarme con metáforas e imágenes que explicaban mis ideas con mayor claridad que si lo hiciese en un lenguaje formal.

Comprendí entonces el por qué Cristo había dado su enseñanza en parábolas, pues era la manera más universal de hacerlo; sin embargo había algo que me incomodaba y era precisamente la ausencia de Jesús o Maestros en todo este proceso. A lo que me refiero es que la mente racional aun tenia la expectativa de que llegase a ser visitado físicamente por alguna entidad de elevada espiritualidad, un Guía de otra dimensión o algo así; sin embargo nada de esto ocurría.

Muchas miradas caían sobre mi pero ninguna presencia; por otro lado la felicidad interior y el sentido de inmortalidad me hacían imposible experimentar otra cosa que no fuera esta alegría que me colmaba como un vaso lleno; y el intelecto otra vez cuestionaba la historia: ¿cómo pudo Cristo llorar o sufrir si se hallaba en un estado superior al de un hombre común?; de su enseñanza resultaba evidente que había conseguido hacer “el salto” y de manera magistral; sin embargo su dolor resultaba inexplicable … ¿qué acaso no se había dado cuenta que el mundo era perfecto tal y como era?; ¿dónde estaba Cristo?, ¿Por qué no venia a darme la bienvenida?…

El intelecto, obligado a la extinción conforme la conciencia se expandia, se negaba a descansar, y me hacia sentir como si se tratase de dos entidades conviviendo en un mismo cuerpo.

La tarde del segundo día decidí hallar al Maestro, así que adoptando la postura de meditación dejé a la conciencia fluir en cualquier dirección. Como en la reflexión de un espejo veía mi búsqueda en perspectiva y en medio de la claridad reconocí algo simple y trascendental: si mi practica espiritual se orientaba a la evolución y el crecimiento, esto solo podía significar que ineludiblemente me conduciría tarde o temprano al despertar y la Maestría que tanto buscaba en otros. En el tiempo lineal de 3ra, yo era un buscador, pero en la 4ta dimensión en donde solo existe un continuo de instantes, ya no era solamente un explorador sino alguien que ya había encontrado: ¡un Maestro!; y sea que esto ocurriera en 30 años o en 300, en el continuo de tiempo que es la Eternidad, era una realidad tangible. En el reflejo de mi mente observé a aquel ser magnífico, sabiendo íntimamente que la conciencia fluía activa desde el futuro en donde se hallaba más estable.

De pronto mi presente pasó a ser un recuerdo que fluido, líquido, se extendía hacia delante, permitiéndome las memorias de eventos aun no ocurridos. No tiene caso hablar de lo que allí se observo puesto que de hacerlo pasaría a convertirse en profecía y no es la necesidad del momento. Recordar el futuro es una cosa seria y una mente de tercera se vería profundamente afectada por el peso de la responsabilidad … solo imaginen poder ver con claridad las líneas históricas que conducen a un conflicto bélico; de saberlo con certeza a poder explicárselo a los implicados hay una distancia abismal y quien sabe si la exposición de esto sea lo que en realidad desatará el conflicto ¡. Solo la conciencia de 4ta reconocerá que no puede luchar complicando su energía en los inicios del evento, sino solo transformándolo en algo positivo. No consiste esto en dar la espalda a los problemas sino arrancarlos de raíz de nuestra mente, que es el origen real de lo que observamos en el exterior y que puede ser polarizada hacia la Luz. Como los Guías han afirmado, desde el nacimiento de Cristo para acá, la profecía solo sirve a la función de advertirnos; siendo que el futuro como nunca antes está en nuestras manos.

Supe que para la conciencia de 4ta Dimensión, la llamada PES (percepción extra-sensorial) eran una consecuencia natural de la fractura del tiempo lineal, y el don de profecía tan solo la capacidad de “recordar” un posible pero aun incierto futuro.

En la Tierra de Los Sabios

“…Si alguien os pregunta de dónde venís, respondedle: Venimos de la luz, de allí donde la luz se produce por sí misma, de allí donde la luz se encuentra y se manifiesta a su imagen…”

Evangelio según Tomás. Textos de Nag-Hammadi

En el tercer día la mente racional ya bastante golpeada afloró durante la meditación y sin mas dijo:

-Estas tan lleno de poder y sabiduría y sin embargo te mueves tan ligero como el viento, puedes sentir el pensamiento de tus hermanos, e ignorándolo ellos, te mueves como lo haría un Dios en la Tierra. ¿Por que no abres entonces la ventana de tu habitación y saltas del 3er piso flotando en medio de ellos, o aniquilando de una vez por todas lo único que te apega a la materia?-

Con sencillez le respondí:

-No tengo necesidad de dar pruebas de lo que soy-

Mi contestación no pareció satisfacerla y con una nueva estocada afirmó:

-Meditas y sin embargo sabes que no puedes alcanzar ya nada mas por este medio. ¿Por qué mejor no acumulas el conocimiento humano?. Ya has visto que puedes asimilarlo como ninguno, y eso te convertirá en el mejor entre ellos. Podrás con el conocimiento guiarlos a la Paz, la elevación o cualquier cosa que determines.

Pero la conciencia que reposaba en ese Océano de Armonía respondió:

-Con gusto cambiaria el Imperio de ese conocimiento por uno de Silencio…-

La mente entonces, apelando a su ultimo recurso imploró:

-No hay perfección más grande que la tuya, ¡sé mi Dios!…-

A lo que la conciencia dijo:

-No podría, pues tus afirmaciones son el ancla que me mantuvo aferrado a la Ilusión… ¡Tu no existes!.
Con esto, sentí que la ultima de las dualidades había quedado abolida y desapareciendo ésta, vi a Jesús siendo tentado en el desierto, a Siddhartha Gautama sentado bajo la sombra del árbol Bodhi, y me descubrí de pronto en un Universo de Luz rodeado por los Maestros de todas las épocas pasadas y venideras; y no vestían allí un vehículo de carne y tiempo sino que eran esencia de Pura Luz y Unidad. Desde allí, ellos fluían hacia la densidad, adoptando cuerpos de tiempo en los que permanecían con la finalidad de ayudar a la elevación de la ultima de las criaturas vivientes de este plano.
No hay mas que decir acerca de ésto, sino que es el destino final de todo hombre, pues las promesas de lo alto serán todas cumplidas.

La Ultima de las Renuncias

“… Y Jesús dijo: ¡Aquel que haya encontrado el universo y se haya hecho rico, que renuncie al universo! …”

Evangelio según Tomás. Textos de Nag-Hammadi

En el cuarto día supe que de permanecer en ese Éxtasis, seria incapaz de comunicar al resto de mis hermanos la posibilidad de nuestra evolución y lo vivido en estos pocos días. Mi silenciosa felicidad podría haber sido sospechada por otros pero jamás comprendida en términos humanos, y la única manera de hablar de ese estado de la Conciencia era abandonando el mismo.

Saber esto me llevo a descender en un proceso que primero fue lento y se verificaba en una perdida de acertividad, como si poco a poco mi pensamiento se hiciese menos fluido al tiempo que las facultades de las que había gozado en los días previos empezaban a desaparecer; como si la claridad alcanzada hubiese sido de pronto cubierta por un manto de opacidad.

Al principio solo había aceptación, pero conforme la conciencia descendía a tercera, la ansiedad y el temor de perder aquello me llevo a usar las facultades ya reducidas, anunciando ciertos eventos sin mayor trascendencia, los que sin embargo, al verificarse en el corto plazo de unas horas, me permitieron reconocer que volvía a funcionar en una franja karmática, afectado por las condiciones de un mundo que de pronto ya no lucia perfecto.

Sumergido de vuelta en la ilusión, la mente volvió a manifestarse como un fantasma necesario, obligándome a hacer un esfuerzo por recuperar el nivel de conciencia que seguía alejándose de mí.

Muchas imágenes llegaban, pero ya no parecía poseer el criterio necesario como para entenderlas, y aun mi vocabulario que con la experiencia pareció haber aumentado, ahora se veía nuevamente reducido, limitado a una condición que no estaba seguro si era el mismo nivel de lenguaje que manejaba antes de la experiencia o si para mi desgracia era inferior!. Tuve que preguntar a los familiares y amigos más cercanos si les parecía que mi manera de expresarme había cambiado, pues el pensamiento avanzaba a mi parecer como un rió de lodo, lento y turbio.
Quizá fue la ansiedad y el dolor de la perdida lo que me llevo a captar la presencia de una joven mujer abandonada a morir en alguna de las playas de Lima. Aun cuando todavía no amanecía tomé el auto de mi madre y me dirigí a la costa. Busqué playa por playa, corriendo mientras trataba de afinar mis sentidos para ubicar a la desventurada, pero todo lo que podía percibir era su desesperación y temor a morir sola. Me identifiqué con ella tan íntimamente que sin poder entregarle la ayuda que necesitaba, dejé que empezaran a aflorar sentimientos profundos de culpa y frustración.

El amanecer me encontró arrodillado en la arena y llorando como un niño. Sin haber encontrado el cuerpo, supe que la muchacha había muerto, y esto de alguna manera marcó mi regreso a la conciencia de tercera dimensión. Días después los periódicos anunciaban que el cuerpo de una joven mujer que habría sido sexualmente abusada fue hallado sin vida en la “Costa Verde”; estaba otra vez de regreso en el mundo.

Conclusión

Ya de vuelta en tercera y observando la experiencia en perspectiva supe que Jesús había vivido su peor hora no con una conciencia de 4ta Dimensión, sino como un hombre común y corriente; ¿de que otra manera hubiese podido representar a la humanidad si no abrazaba el dolor desde la posición más terrenal posible?. En la conciencia de 4ta la felicidad es un estado natural por lo que las lagrimas de Jesús y la frase: “¿Padre, por qué me has abandonado?” hubiesen sido prácticamente imposibles.

Muchos han evitado en estos 2,000 años desde su muerte humana y resurrección, asumir la responsabilidad de nuestra presencia en el Universo, delegando todo el peso de nuestros pecados en su presencia redentora; siendo que él partió, dejando impregnado su código genético (222) como una puerta abierta hacia la Liberación potencial de todo corazón humano.

Jesús consiguió abolir la dualidad en los tres Universos (222):

-En el Universo Material, la dualidad captada por nuestros cinco sentidos: frió-calor, alto-bajo, hombre-mujer, dulce-amargo, benefactor-enemigo, suave-áspero, etc.
-En el Universo Mental la dualidad de las formas-pensamiento, ideas o arquetipos: positivo-negativo, bueno-malo, moral-inmoral, libertad-esclavitud, salvación-condenación, agradable-desagradable, etc.
-En el Universo Espiritual la dualidad de nuestra presencia separada de lo Divino: El Ser-El No Ser, lo Manifestado y lo Inmanifestado.

Por ello, cuando hablamos de que el Planeta va a pasar a 4ta Dimensión estamos haciendo alusión a algo que ocurrirá para todos, pues el Profundo y Paternal Amor de la Creación no hace diferencias entre buenos y malos hijos. Así como la bajada de vibración que permitió la confusión de las lenguas en Babel ocurrió para todos, así también, la llegada de la 4ta Dimensión afectará a todos sin excepción, siendo que las diferencias solo se verificaran como aceptación o rechazo del nuevo estado de conciencia.

Sé que lo que lo que me toco vivir, ocurrió no por merito personal sino quizá porque existía la necesidad de que alguien explicara estas cosas en un lenguaje moderno, de modo que fuera evidente para la mayoría que la promesa de un nuevo estado de conciencia está aun vigente y es real. Y hacemos mal en tratar de imaginar quienes serán los elegidos porque no esta dado a nuestro entendimiento determinar ésto (bien pudiera ser cualquiera de ustedes).

Lo vivido no me convierte para nada en una persona especial o diferente del resto, les garantizo que no tengo una camiseta con el numero 143,995 en la solapa; lo que estoy diciéndoles es que el 22 de Diciembre del 2012 podría encontrarme borracho en una cantina o internado en un hospital (recuerden evitar los juicios), y no haría gran diferencia pues de cualquier manera en esa fecha se dará que sobre el planeta 144,000 personas hallan alcanzado un estado de conciencia superior que como en una reacción en cadena contagie este nivel al resto de la humanidad.

Nuestros Guías extraterrestres han afirmado que entre 6.2 billones de seres humanos, 144,000 representan la masa mínima critica necesaria para empujar nuestro umbral colectivo de conciencia a un estadio superior, lo que quiere decir que no estamos aquí hablando de individuos en cuanto personalidades sino más bien de un colectivo (El Mesías Colectivo); así que olvídense de recibir un numero para el maratón del 2012, recuerden que no se trata de correr buscando la Iluminación y que bastará con buscarnos a nosotros mismos.
Y para aquellos que aun dudan de la posibilidad de avanzar colectivamente y de manera súbita, les diré que en un ensayo escrito por la Licenciada Rosa Argentina Rivas Lacayo, en donde se da una amplia explicación sobre la naturaleza holográfica de nuestros procesos mentales (1), la instructora del Método Silva de Control Mental, da un muy buen ejemplo de como un pequeño segmento de la población puede llegar a afectar positivamente a todo un colectivo.
Según nos narra en su estudio, durante varios años un equipo de científicos realizó una investigación con una especie de Macaco (mono), en algunas de las islas del archipiélago de Japón. Debido a su pequeña extensión estas islas estaban deshabitadas y aunque eran numerosas, la separación entre ellas era lo suficientemente grande como para impedir cualquier tipo de intercambio entre los animales y plantas que las habitaban.
Durante el año 1952, los científicos empezaron a proveer a los monos con una especie de patatas dulces que dejaban caer sobre la tierra; y si bien a los monos les agradaba el sabor del vegetal, parecían mas bien fastidiados por la suciedad de la tierra pegada a estos. En la isla de Kóshima sin embargo, se observó un comportamiento en particular: Un macaco de pocos meses descubrió que podía lavar las patatas en un arroyo de aguas cristalinas resolviendo de esta manera el problema del sabor desagradable de la tierra. El pequeño mono terminó por enseñar esta nueva conducta a compañeros de juego y miembros del grupo, de modo que fue adoptada cada vez por un mayor numero de individuos.

Pero lo realmente asombroso ocurrió durante el otoño de 1958 cuando el último mono de la población de esta isla, que contaba con solo cien, aprendiéra la destreza. De inmediato los científicos observaron que el comportamiento era adoptado de manera espontánea en las otras islas, sin que el contacto entre una población y otra se hubiese dado jamás, debido obviamente a las distancias y dejando así de lado la explicación de una posible conducta aprendida. Colonias enteras de macacos empezaron a lavar las patatas antes de comerlas sin que la ciencia pudiese dar una explicación satisfactoria del evento; como si de alguna manera el pasar la barrera de los 100 individuos hubiese significado superar el umbral de conciencia a partir del cual la conducta adquirida por un grupo, pasaba a ser un comportamiento adoptado por la conciencia colectiva de la especie.

De esta manera se demuestra que el cambio en el comportamiento de un pequeño numero de individuos puede transformar por completo la conducta de toda la sociedad; por lo que no resultaría tan difícil de aceptar lo planteado por los Guías sobre el numero 144,000.

Volviendo a lo anterior, terminada la experiencia de los cuatro días, no me sentí capaz de tolerar la existencia en los términos de la tercera dimensión otra vez, al extremo que llegué a contemplar el suicidio como una alternativa. La intención de comunicar lo ocurrido se vio anulada por mi incapacidad para expresarlo y en desesperación reanudé la búsqueda (que es creo la condición normal de nuestra conciencia de 3ra), pero en esta ocasión dirigida a recuperar el estado de conciencia que había perdido. Pasé años escarbando en textos sagrados de diferentes religiones, consolándome con la lectura del Baghavad Gita o la biografía de santos y místicos, conociendo gente de todas las razas y nacionalidades, y en términos generales siendo humano.

A mis 33 años debo confesar que si bien no he conseguido regresar a ese nivel, por lo menos he vencido la desesperación con que me aferré alguna vez a la idea de retornar. En 11 años de callar la experiencia, no he vuelto a experimentar algo similar, y sin embargo, a veces pareciera todavía estar allí, parpadeando a la Luz en mis horas más felices y en los momentos más duros de este existir.

Desde entonces amigos han llegado y otros se han ido (amigos del espacio han retornado), triunfos y derrotas han marcado esta piel; exploré con los shamanes de mi país el uso de alucinógenos para tratar de comprender otro aspecto oscuro de nuestra historia, abandoné poco después la Universidad obligándome a crecer en un país extranjero, trabajando en innumerables oficios y también vagando por temporadas…; conocí la enfermedad, el placer, el dolor, la cárcel, el amor platónico y también el amor de pareja, la pérdida de seres queridos y la paternidad que nos acerca a Dios; y aprendí todas estas cosas sabiendo por anticipado que ninguna de ellas me haría mejor sino solo humano, y de esto pueden dar fe los que me conocen y saben de sobra que estoy aun bastante lejos de la maestría espiritual (De hecho mi hijo de 4 años, el pequeño Siddhartha, tendría una larga lista de inconvenientes a mi canonización!).

No necesitan ser santos, ni llevar la vida de un ermitaño, no se requiere de mayor mística que la de vivir día a día renunciando a uno mismo; solo crean firmemente que es posible alcanzar un estado de conciencia superior, y el universo se encargará de manifestarlo cuando sea conveniente, pues creerlo es crearlo.

Créanme entonces cuando les digo que experimentan la existencia con una fracción pequeñísima de la conciencia, y que alcanzar el siguiente estadio significará para ustedes volver a la percepción de nuestra conciencia integral, nuestro verdadero Ser.

Habiéndoles comunicado ésto, solo me queda plantearles lo siguiente: Si lo que afirmo haber vivido en esos cuatro días fue una experiencia de 4ta Dimensión, imaginen lo que significará alcanzar la 7ma…

¡El Dios que duerme en el corazón humano tiene que despertar!.
Que el Profundo Amor de la Conciencia Cósmica nos haga Uno en Mente Y Propósito.

Enrique Villanueva/ Junio 22, 2003

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Categorías:Enigmas y Misterios
  1. EDUARDO GAYOSSO
    febrero 17, 2010 en 5:20 pm

    gracias por compartir una experiencia que despierta
    el deceo de seguir adelante a pesar de todos los obstaculos que a veces nos hacer sentir la debilidad de del conformismo y aceptar un mundo como el que nos toco vivir

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