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Contacto Extraterrestre: El Caso de GEORGE ADAMSKY

  Muchas son las personas que aseguran haber entrado en contacto con los extraterrestres, incluso dan conferencias y publican libros sobre el tema. Hemos elegido una selección de los que más han impactado en la sociedad, los más significativos, que casualmente, coinciden en el hecho de que la Humanidad está en peligro inminente pero que será salvada mediante un gran proyecto cósmico planeado por seres superiores.

 

GEORGE ADAMSKI

 

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Los hombres del espacio son mis amigos, dice el titular del periódico que muestra George Adamski

La noche del 9 de octubre de 1946 cayó una lluvia de meteoritos en toda la región y miles de aficionados contemplaron el bello espectáculo. Adamski observó también una mancha oscura, semejante a un enorme dirigible, que parecía volar rumbo a San Diego a una increíble velocidad, dejando tras de sí una estela luminosa que tardó unos cinco minutos en desvanecerse. Miles de personas en San Diego también contemplaron el desplazamiento de la mancha oscura. En días sucesivos se supo que en aquella fecha ningún dirigible ni globos sondas volaron por el lugar.

En 1949 Adamsky tomó varias fotografías de ovnis con una cámara adaptada a sus telescopios. Envió las fotografías a G.L. Bloom, del Laboratorio de Electrónica de Point Loma, de la base naval de San Diego, pero jamás llegaron a su destino. El periodista Lamford Harrel, del periódico San Diego Journal, en marzo de 1950, luego de una serie de investigaciones personales, publicó que las fotografías de Adamski se habían extraviado misteriosamente.

En 1952, Adamski tomó docenas de fotos de aparatos con forma de cigarro y las difundió. Inmediatamente los expertos declararon que estaban trucadas. El 20 de noviembre de ese mismo año, Adamsky acompañado de su secretaria Lucy McGuinnis y de Alice K. Wells, propietaria del hotel Palomar Grande, de Albert C. Pailey y su esposa, y del doctor George H. Williamson y señora, todos entusiastas de los objetos voladores no identificados, viajaron hasta la desértica región de Desert Center, camino de la población de Parker, Arizona. En todo el día no vieron nada, salvo un bimotor que volaba a gran altura. Poco después todos contemplaron un cigarro plateado que se desplazaba en completo silencio.

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El 5 de marzo de 1951, a las 22.30, desde el Monte Palomar, George Adamski, tomó 5 fotos de una nave nodriza.

Adamski exclamó: “¡deprisa, llévenme en el automóvil! Estoy seguro de que aquel aparato desea establecer contacto conmigo y yo no quiero hacerle esperar!… ¡Pero sin ustedes! ¡No quiero testigos!”. Acto seguido, se internó en el desierto y desapareció tras una pequeña loma, eran las 13.30. Según comentó después, de la nave cigarro emergió otro objeto más pequeño de forma circular que aterrizó a un centenar de metros de él. Del interior surgió un ser vestido con extrañas ropas de color marrón, como de esquiador, llevaba una especie de faja o cinto, de un tono dorado. Sus cabellos largos y rubios caían sobre sus hombros, en tanto que su tez parecía como tostada por el sol.

Adamsky se acercó y el enigmático ser le tendió la mano, rozando con sus finos dedos los del investigador. Conversaron telepáticamente, de este modo Adamskise enteró de que estos seres procedían de Venus y que no consideraban conveniente por el momento, establecer contacto con los habitantes de la Tierra para no provocar un desequilibrio en todos los aspectos de la vida. Le hizo entender que una raza como la humana aún no estaba preparada para el encuentro con una civilización mucho más avanzada en todo sentido.

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Foto tomada por Adamski en la región de Desert Center, cerca de Parker, Arizona, a las 13.30 del 20 de noviembre de 1952.

Una vez que el supuesto extraterrestre se despidió de Adamski, el objeto se elevó en el aire, pudiendo observarse dos anillos que se movían en sentidos opuestos, en la parte superior del aparato, y también una especie de trípode formado por tres esferas metálicas, a modo de tren de aterrizaje.

Esta aventura, con lujo de detalles fue publicada por los periódicos de todo el mundo y causó fuertes polémicas. Adamsky se convirtió de la noche a la mañana en un personaje famoso. Pero aún no había llegado lo mejor, el 13 de diciembre de 1952, el ser extraterrestre invitó al astrónomo aficionado a viajar en su nave y según relata Adamski, viajaron hasta la Luna, donde admiró inmensas ciudades cubiertas con cúpulas transparentes, en cuyo interior corrían veloces vehículos que no tocaban el suelo. Este primer contactado fue invitado a dar conferencias por todas las ciudades de Estados Unidos, expresando el deseo de los extraterrestres para hacer cesar todas las explosiones atómicas, ya que representan un peligro para nuestro planeta y para el resto de la galaxia. Fue recibido con todos los honores por las más altas personalidades mundiales, desde el Papa hasta la Reina de Holanda.

Los escépticos trataron de desprestigiarlo por todos los medios, sin embargo, hay algo en su historia que obligan a pensar que pudo ser verdad. Adamski mencionó en 1954 que un cinturón radiactivo rodeaba a la Tierra a unos 900 kilómetros de altura. La ciencia oficial descubrió este cinturón radiactivo cuatro años después, el 31 de enero de 1958, con el primer satélite norteamericano, el “Explorer I”, y en recuerdo del físico que lo investigó recibió el nombre de “cinturón de Van Allen”. Respecto al cinturón radiactivo Adamski expresó que era como una gran cantidad de luciérnagas que danzaban en torno a la nave. El 20 de febrero de 1962, el primer astronauta norteamericano, John Glenn, a su regreso a la Tierra declaró a la prensa: ” …fuera de la ventanilla se agitaban unas partículas luminosas, como si el vehículo se moviera a través de una nube de luciérnagas…”

Otra extraña coincidencia es la escritura de estos seres que Adamski recibió, y que años después se comprobó, sus signos eran idénticos a los hallados en unas cavernas en Brasil.

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Esquema del interior de una nave nodriza, según el contactado George Adamski.

Pese a que George Adamski fue seriamente desprestigiado por sus detractores, siguió afirmando que tuvo otros nueve contactos personales con sus amigos los venusianos, después del primero. Además escribió varios libros: Los platillos volantes han aterrizado (1953), Dentro de las naves espaciales (1956), Despedida a los platillos voladores(1964). Cuando falleció, el 23 de abril de 1965, de un ataque cardíaco, fue enterrado en el cementerio de Arlington, cerca de Washington, reservado a los héroes norteamericanos.

Este hombre, nacido en Polonia y radicado en Estados Unidos, lugar al que emigraron sus padres, tenía un pequeño restaurante al pie del Monte Palomar, California, donde se encuentra el famoso observatorio astronómico del mismo nombre. Con sus ahorros había adquirido dos pequeños telescopios de aficionado, uno medía seis pulgadas y el otro quince, cuando llegaba la noche pasaba largas horas observando el cielo.

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