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¿Acaso se acerca el final?

 Corre el rumor de que un enorme planeta rojo se interpondrá en el eje gravitacional de la Tierra y causará calamidades. También, se dice que los mayas predijeron el fin del mundo para el 2012. Los científicos aseguran que ninguna de las dos predicciones tiene base.

Ángela Ávalos R. | aavalos@nacion.com

El rumor se ha esparcido como la pólvora y ha empapelado con volantes de color rojo-sangre numerosos postes y muros de la capital.

Los papeles pronostican el fin de la humanidad a partir de un supuesto planeta llamado Hercólubus –que, dicen, es 66 veces más grande que La Tierra– y cuya influencia gravitacional será el origen de los peores desastres naturales jamás vistos por un ojo humano.

Los volantes aprovechan para promocionar la venta de un librito con el cuento completo al módico precio de ¢1.000, en varias librerías del país.

Esta publicidad le achaca a la fuerza gravitatoria del Hercólubus el poderío de provocar en el planeta erupciones, terremotos y hasta el cambio del clima.

“El acercamiento del Hercólubus a la Tierra será el principio del fin de la Humanidad. La enorme atracción gravitatoria de este planeta rojo provocará en nuestro planeta multitud de erupciones volcánicas, fuertes sismos y maremotos que se irán haciendo cada vez más frecuentes e intensos hasta concluir con el fin del mundo”, pronostica uno de los numerosos sitios en Internet donde el planeta rojo también ha encontrado eco.

A este rumor se ha unido otro: el del final de los tiempos achacado a la civilización maya, y que, según anuncian, está milimétricamente programado para el sábado 21 de diciembre del 2012.

Menos turbulenta que la historia del supuesto planeta rojo, la atribuida a los mayas sostiene que ese día será el inicio de un nuevo ciclo cósmico para los humanos. Claro, precedido también por la destrucción física del mundo conocido.

Ficción

A cualquiera se le pararían los pelos de punta de imaginar el fin del mundo. Más si al apocalipsis le agregan suficientes dosis de calamidades en forma de pestes y destrucción, lo suficientemente fuertes para convencer al más ingenuo de los mortales.

Pero sucede que el tal Hercólubus no existe y, en consecuencia, la información que le concede poderes apocalípticos no tiene sustento científico, aseguran varios especialistas en astronomía.

“Nadie lo ha visto (al Hercólubus). Según la distancia a la que dicen que está y el tamaño que dicen que tiene es para que se viera”, afirmó categóricamente Erick Sánchez, especialista del Planetario de la Universidad de Costa Rica (UCR).

“No existe ningún planeta conocido con las características del Hercólubus cuya órbita se cruce o se acerque a la de la Tierra.

“Se han descubierto planetas gigantes gaseosos mayores a Júpiter, pero todos son estrellas lejanas sin posibilidad de acercarse a la Tierra”, agregó Jeudy Blanco, estudiante avanzado de astrofísica en la UCR y miembro de la Asociación Costarricense de Astronomía (Acodea).

Pero, ¿por qué la gente cree esta información sin sustento científico y la sigue tan fácilmente?

El psicólogo costarricense David Monge ofrece algunas explicaciones a esa inquietud humana. Monge cursa un doctorado en comportamiento animal y humano en la Universidad Complutense de Madrid, España,

“Las pseudociencias, creeencias mágicas y fenómenos similares tienen la función social de dar a las personas un panorama claro de lo que son las cosas y de cómo será el curso de los eventos de la historia, reducir la incertidumbre existencial y aumentar la seguridad grupal”, dice Monge.

En ese contexto, agrega, “la ciencia no es satisfactoria para un humano promedio porque maneja situaciones sujetas a un margen de error”.

Para Monge, estas creencias se “contagian” muy fácilmente entre la gente. Esta creación de historias sin sustento científico puede, entre otras cosas, servir para manipular a un grupo con el simple objetivo de montar negocios basados en el miedo.

Amenazas

Lo anterior tiene su riesgo. “Esto es tan fuerte que algunas personas con escaso criterio y extremadamente sugestionables por ‘autoridades’ pueden terminar haciendo locuras, como en el caso de la secta Heaven’s Gate, cuyos miembros se suicidaron masivamente para ser llevados por el cometa Hale-Bopp”, recordó Monge.

Esa tragedia se dio en San Diego, California, y coincidió con el paso del citado cometa, en 1997.

“Uno de los principales problemas de este tipo de mitos es que se apropian de términos y lenguajes de la ciencia y de descubrimientos legítimos.

“Eso, sumado al analfabetismo científico de la mayor parte de la población, crea un ambiente propicio para la confusión. (Lo del Hercólubus) es un mito reciclado que, al llegar la fecha de la profecía y no suceder nada, muta y se mueve hacia el futuro (con otro nombre y fecha)”, razonó Jeudy Blanco.

Es común, además, que estos grupos minimicen y desautoricen la información de organismos internacionales como la NASA. Es frecuente que salgan diciendo que gobiernos poderosos y organismos mundiales ocultan esta información para que la gente no tenga tiempo de reaccionar.

A lo anterior, los especialistas lo llaman “teorías de la conspiración”, comunes a los grupos que esparcen los rumores de un supuesto fin apocalíptico sin base científica.

Blanco, además, aseguró que los mayas no hablan del fin del mundo. Lo que pasará en el 2012 no es más que el fin de un calendario para esa civilización, como lo fue para el sistema gregoriano el año 2000. Tampoco hay sustento científico para la visión apocalíptica atribuida a los mayas.

En el sitio en Internet del Planetario del Instituto Politécnico Nacional de México (www.planetario.ipn.mx), usted puede encontrar una entrevista radiofónica realizada a dos expertos.

Daniel Flores, especialista en astronomía maya de la Universidad Autónoma de México (UNAM), y Wilder Chicana, físico del planetario Luis Enrique Erro, del Instituto Politécnico, rechazan en esa entrevista que el mundo llegará a su fin en el 2012, y dan explicaciones sobre la evidencia existente en relación con el calendario maya.

“Es nuestro propio comportamiento el que nos puede llevar al peor de los desastres. Si nosotros, como humanidad, no tomamos medidas urgentes y hacemos una planificación coordinada de carácter mundial para acordar qué vamos a hacer con nosotros mismos en los próximos 50 a 100 años, vamos directo a un desastre por causas únicamente humanas”, afirmó David Monge.

Jeudy Blanco invita a las personas a informarse antes de seguir rumores infundados. La Tierra seguirá su curso y, como planeta vivo que es, continuará sometido a las fuerzas naturales que lo han moldeado por millones de millones de años.

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