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Archive for the ‘Paleontología’ Category

El RESCATE – El misterio del 33 entre los mineros chilenos

octubre 18, 2010 Deja un comentario

La numerología es una práctica adivinatoria que utiliza números y es una creencia que establece una relación mística entre las cifras, los seres vivos y las fuerzas físicas o espirituales.

Algo que nos llama mucho la atención en estos días es un número en particular que acompaña a los mineros chilenos en su peripecia, desde que se enterraron en las profundidades hasta el mismo día de su rescate. Es el número 33.

Ese fue el número de trabajadores que quedó atrapado, y esa cifra se replicó muchas veces. Por ejemplo, 33 días tardó la perforadora del plan B, la Schram T-130, en terminar el ducto hacia la superficie.

Por otra parte, el rescate de los mineros empezó el 13-10-10, y si se suman esos dígitos se obtiene 33. Además, el mensaje que los mineros pudieron enviar el 22 de agosto, que decía “Estamos bien en el refugio los 33”, suma 33 caracteres si se cuentan los espacios. Ese día tan recordado tambien encierra otro misterio: 22 + 8 + 2 + 0 + 1 + 0 = 33.

Pueden encontrarse otras curiosidades que envuelven al 33 con la historia chilena. La clásica canción “chi chi chi le le le…” es del año ´33 y el avión que inmortalizó la película “Viven” se cayó el 13 de octubre de 1972, el día en que los mineros son rescatados.

¿Pero qué significa? En la numerología el 33 representa el ideal del amor, hacia todos los seres humanos. Y además, representa las cualidades morales y espirituales.

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Los dinosaurios que surgían de la tierra

septiembre 30, 2010 Deja un comentario

El mayor nido de huevos de saurópodos de Europa, enterrado en el Pirineo catalán, explotaba con la emersión de cientos de crías en un espectáculo similar al de las tortugas actuales.

Cuando la criatura ya estaba a punto, rompía el huevo y, a ciegas, se abría paso bajo la tierra, con sus patas recién formadas, hasta salir a la superficie. Junto a ella, si había suerte, se empeñaban por llegar a la luz una veintena de hermanos y, posiblemente muy cerca, otras camadas hacían lo mismo. Escenas como ésta se repetían con asiduidad hace 70 millones de años en Coll de Nargó, en pleno corazón del Pirineo leridano, donde se encuentra el mayor nido con huevos de dinosaurio de toda Europa. Científicos del Instituto Catalán de Paleontología (ICP) han descubierto datos inéditos del comportamiento reproductivo de estos animales saurópados, sorprendentemente similar al de las tortugas actuales. Los «pollitos» de dinosauro, ya de unos veinte centímetros, rompían sus huevos y excavaban con toda la fuerza y el empuje de la vida, igual que lo hacen ahora las fragilísimas crías de tortuga. Rápidamente, se convertían en jóvenes adultos que podían llegar a alcanzar los quince metros de cabeza a cola y seis desde los pies hasta la cadera. La investigación aparece publicada en la revista científica PLOs ONE.

 

Así se producía la puesta de los huevos Leer más…

El Auténtico Mostruo de Leviatán, Un gran depredador antiguo

Aparece en Perú el fósil de un cachalote superdepredador de hace 13 millones de años. Sus dientes eran como un antebrazo humano

El título original de «Moby Dick» en su primera edición era «La ballena». Y esto, con mayúsculas, es lo que ha hallado un equipo internacional de paleontólogos en Perú. Se trata de un fósil de cachalote con la mandíbula más potente jamás vista Leer más…

Las primeras aves, torpes como un pavo

Las primeras aves, torpes como un pavo
Reconstrucción de un Archaeopteryx / Todd Marshall
El imaginario colectivo nos empuja a pensar en las primeras aves como extraordinarios animales que cruzaban los cielos hace 140 millones de años, pero su capacidad ha sido sobrevalorada. Ni volaban de árbol en árbol como los pajarillos modernos ni tenían la capacidad de recorrer grandes distancias por el aire. Sus alas no estaban lo suficientemente desarroll Leer más…

Hallan el rastro de un monstruoso escorpión de dos metros en Escocia

abril 30, 2010 Deja un comentario
Hallan el rastro de un monstruoso escorpión de dos metros en EscociaNi en las peores pesadillas podríamos imaginar un animal semejante. Un escorpión marino de dos metros de largo y uno de ancho, arrastrando sus seis patas por la arena húmeda de una playa de Escocia.

¿Por qué sobrevivieron los mamíferos a la gran extinción del Cretácico?

febrero 26, 2010 Deja un comentario

¿Por qué sobrevivieron los mamíferos a la gran

extinción del Cretácico?

¿Por qué sobrevivieron los mamíferos a la gran extinción del Cretácico?

Hace 65 millones de años, en la frontera entre los periodos Cretácico y Terciario, un asteroide de diez km de diámetro chocó contra nuestro mundo provocando uno de los peores episodios de extinción de todos los tiempos. Más del 70% de las especies que poblaban entonces la Tierra (tanto marinas como terrestres) desaparecieron por completo, casi de repente. Entre ellas los dinosaurios, que terminaron así, de golpe, un reinado de más de 200 millones de años. Sin embargo, algunos lograron sobrevivir a la catástrofe y heredaron un mundo nuevo y libre del dominio de los lagartos gigantes. ¿Cómo lo consiguieron?

maginemos un dinosaurio. Es grande, amenazador y su sóla presencia debía bastar para sembrar el pánico entre las pequeñas criaturas terrestres que compartían el mundo con él. Sin embargo, a pesar de su tamaño, los dinosaurios no lograron sobrevivir al impacto y sus terribles consecuencias. Algo que sin embargo sí que consiguieron sus insignificantes vecinos.

«Ellos eran mejores a la hora de escapar del calor», asegura Russ Graham, investigador de ciencias de la Tierra en la Penn State University. «Una gran cantidad de calor liberado por el impacto del meteorito fue la causa principal de la extinción del KT».

Para éste y otros muchos expertos, las madrigueras subterráneas y los entornos acuáticos donde los primeros mamíferos se ocultaban de los dinosaurios consiguieron también protegerles del breve, pero drástico, aumento de las temperaturas. Algo que sus enormes vecinos, igual que la gran mayoría de las criaturas de la superficie, no pudieron hacer. Un gran número de ellos, en efecto, murió quemado sin remedio en las primeras horas que siguieron a la caída del meteorito.

Un mundo devastado

Tras varios días de un calor extraordinario, la temperatura superficial de la Tierra descendió hasta niveles compatibles con la vida, y los pequeños mamíferos pudieron empezar a salir de sus madrigueras, para encontrarse con un mundo devastado y completamente distinto del que habían conocido hasta entonces. Devastado, sí, pero del que aún era posible obtener alimento, siempre que se tuviera una dieta adecuada.

«Incluso si algunos de los grandes dinosaurios herbívoros se las arreglaron para sobrevivir a la destrucción inicial, se encontraron con que, literalmente, no tenían nada qué comer -asegura Graham- ya que la mayor parte de la vegetación superficial también quedó destruída». Y a medida que los herbívoros supervivientes fueron desapareciendo, también lo hizo el principal sustento de los grandes carnívoros que se alimentaban de ellos.

Los mamíferos, por el contrario, podían comer insectos y plantas acuáticas, que seguían siendo relativamente abundantes tras el impacto del meteorito. Así que, a medida que los dinosaurios supervivientes fueron a su vez desapareciendo, los mamíferos empezaron a florecer. Lo mismo sucedió con los representantes de otras clases de animales (como por ejemplo los cocodrilos), pero fueron precisamente los mamíferos los mayores beneficiarios de la nueva situación.

De hecho, fue entonces cuando empezaron un proceso de diversificación que les ha llevado a poblar prácticamente todos los rincones del planeta con una infinidad de especies, entre ellas la nuestra. Resulta irónico, pero es más que probable que sin la caída de ese meteorito devastador, nunca se habrían dado las condiciones para el surgimiento de nuestra propia especie.

Creditos: JOSÉ MANUEL NIEVES | MADRID

Descubren un «mundo perdido» de dinosaurios menguantes

febrero 26, 2010 Deja un comentario

Descubren un «mundo perdido» de dinosaurios menguantes

Descubren un «mundo perdido» de dinosaurios menguantes

Hace cien años, un cazador de fósiles conocido como el barón Franz Nopcsa encontró en la zona de Hateg, en el centro de Rumanía, unos pequeños huesos de dinosaurio. El aristócrata sugirió que los fósiles, inusualmente diminutos, pertenecían a«versiones pigmeas» de las bestias que habían reinado en el continente 65 millones de años atrás. Su hipótesis abrió un encedido debate, ya que otros expertos se negaron a aceptar semejante idea y creían que se trataba de los restos de jóvenes animales o de otras especies distintas. Un nuevo estudio realizado por investigadores europeos cree haber encontrado la solución al enigma… y le da la razón al barón. Habían encontrado un «mundo perdido» de monstruos enanos.

Los paleontólogos recuerdan que al final del período Cretácico Hateg formaba una isla de 30.000 kilómetros cuadrados, casi la mitad del tamaño de la moderna Gran Bretaña, mientras la mayor parte de Europa se encontraba bajo el agua. Según explican, los animales tuvieron que adaptarse a las peculiares condiciones de vivir en una isla, donde la comida y el espacio son limitados, por lo que evolucionaron hacia un tamaño más pequeño, que gasta menos energía y requiere menos consumo. Igual que un coche. De esta forma, algunos dinosaurios eran hasta ocho veces más pequeños que sus primos continentales.

Una fórmula para sobrevivirEl equipo de investigadores, dirigido por el profesor Michael Benton, de la Universidad de Bristol, analizó los fósiles y no encontró evidencias de los largos huesos que podrían esperarse en los dinosaurios de tamaño normal. También descartaron que pertenecieran a individuos jóvenes que aún debían crecer. Todos habían alcanzado la edad adulta. Por todo ello, creen que estos dinosaurios evolucionaron hacia cuerpos más pequeños después de llegar a la isla como una fórmula para sobrevivir en un hábitat reducido, desconectados del resto del mundo. Aunque la isla era un «paraíso», con clima tropical, mucha vegetación e insectos, la presión evolutiva sólo ofrecía una disyuntiva: disminuir o desaparecer.
Las diferencias entre los ejemplares isleños y los del continente eran considerables. Por ejemplo, uno de ellos, denominado Magyarosaurus, un saurópodo vegetariano poco más grande que un caballo, estaba relacionado con una de las criaturas más gigantescas que jamás pisaron la Tierra, el colosal titanosaurio Argentinosaurus, que medía más de 30 metros y pesaba 80 toneladas. Otras criaturas «pigmeas» eran los ornitópodos también herbívoros TelmatosauroZalmoxes, cuyo tamaño era la mitad del de sus familiares más cercanos fuera de la isla.

Según Benton, la idea del «enanismo isleño» está bien reconocida en casos más recientes, como los elefantes enanos que vivieron hace decenas de miles de años en muchas islas del Mediterráneo, y también se especula, aunque este punto no está confirmado, que puede ser el caso del pequeño Hombre de Flores.