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Abducción filmada por cámara de seguridad

agosto 7, 2010 Deja un comentario
Abducción filmada por cámara de seguridad
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El término “Abducción” puede referirse al Movimiento por el que una extremidad del cuerpo se aleja de su plano medio. En la ufología, este término hace referencia de forma popular al supuesto acto en el cual uno o más seres extraterrestres toman a un ser vivo terrestre contra su voluntad (lo secuestran) y lo transportandolo a algún sitio determinado o desconocido.
Las abducciones han sido desde siempre uno de los factores de mayor extrañeza dentro de la complejidad propia del fenómeno ovni pero a pesar de los innumerables testigos y testimonios de personas abducidas pocas son las pruebas que conviertan este echo en una evidencia.

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Abducciones, el lado oscuro del fenómeno OVNI

Abducciones y el fenomeno ovni- Gilda AburtoCuando pensamos en la posibilidad de que habitantes de planetas lejanos lleguen a la Tierra en sus naves espaciales, muchas veces deseamos verlos y que incluso “nos lleven a dar una vuelta en sus platillos”.  Millones de personas alrededor del mundo han tenido esa experiencia, y no ha sido nada amigable, por el contrario, se refieren a ella como la peor pesadilla de sus vidas.

Muchas veces la persona no está consciente de lo que le ha sucedido.  De repente tiene crisis de ansiedad, terrores nocturnos, ataques de pánico, inestabilidad emocional y sensación de que lo están vigilando.  En su cuerpo aparecen pequeñas cicatrices, punzadas como de agujas o quemaduras, todas ellas inexplicables.  Sufren pesadillas en las que se ven siendo examinados en especies de consultorios médicos, y en presencia de seres de aspecto extraño. Leer más…

La Cuarta Fase(The Fourth Kind) En Español/Castellano [Descarga Directa]

febrero 21, 2010 Deja un comentario

FICHA TÉCNICA

Título: La Cuarta Fase
Título Original: The Fourth Kind
Género: Terror, Ciencia Ficción
Nacionalidad: USA
Año: 2009
Director: Olatunde Osunsanmi
Guión: Olatunde Osunsanmi
Reparto: Milla Jovovich, Elias Koteas, Will Patton
Fecha de Estreno: Viernes, 29 de Enero de 2010

DATOS TECNICOS

La Cuarta Fase (2009)
DVDScreener LINE DUBBED | Español España | AVI | 1.4 GB | Terror | 2010

SINOPSIS

Basada en hechos reales.

Recrea los extraños sucesos ocurridos en un pueblo de Alaska en 2000. Narra los experimentos que la psicóloga Abbey Tyler (Milla Jovovich) realizó a personas con problemas de insomnio mediante hipnosis. Todas ellas juraban ver una lechuza blanca en sus sueños. Después, unos aterradores ruidos tras la puerta de su habitación… y a continuación, el ataque de unos extraños. Aunque sea incapaz de creerlo en un principio, parece ser que todos han tenido contacto con seres alienígenas.

CAPTURAS




TRAILER

ENLACES DE DESCARGA

Cuarta.Fase.2009.DVDSCR.SPANiSH.LiNE-MiC.XViD
(+) RapidshareX7UBFreakshareDFHotFileUploaded
(-) RapidshareX7UploadBoxDepositFilesGigaSize

Nota. Vídeo: VHS-Screener compartida como DVDScreener, con las capturas se da una idea.
Audio: 30 Primeros Minutos MIC, el Resto LINE

EL CASO DEL CABO VALDÉS Otra Aduccion mas?

febrero 17, 2010 Deja un comentario

 

EL CASO DEL CABO VALDÉS

En 1977 desapareció por quince minutos después de que una intensa luz lo cubriera por completo, luego reapareció con una barba de cinco días.

El cabo Valdés estaba al mando de una patrulla del Regimiento de Montaña Huamachuco, cerca de la localidad de Putre, situada a 149 kilómetros al este de la ciudad de Arica y a 2202 kilómetros al norte de Santiago de Chile. Su misión era custodiar un sector de la zona fronteriza estratégica con Perú.

En la madrugada del 25 de abril de 1977, hacía mucho frío, casi 15º bajo cero, estaban acampados a 3.500 metros de altura, alrededor de una fogata bebiendo café, cuando uno de sus hombres vio descender una luz en Pampa de Lluscuma, en pleno desierto de la Primera Región de Chile. Valdés lo primero que pensó es que se trataba de un meteorito, ordenó apagar la fogata y marcharon hacia el objeto que estaba a unos ochocientos metros. Cuando avanzaban descendió un segundo objeto un poco más lejos, detrás del cerro. Los soldados que lo acompañaban tenían entre 18 y 19 años y sus nombres eran, Julio E. Rojas, Germán Riquelme, Iván Robles, Pedro Rosales, Humberto Rojas, Juan Reyes y Raúl Salinas. Aproximadamente a las 3.50 horas, la luminosidad aumentaba y disminuía en intensidad, era de un color blanquecino, tenía unos 25 metros de diámetro y una altura como de siete pisos con dos pequeñas luces rojas que titilaban como balizas. Alumbraba todos los alrededores como en pleno día a más de quinientos metros de distancia. Estaban todos atemorizados, y empezaron a rezar, pero finalmente, Valdés, asumiendo el papel de líder que le correspondía, increpó a la luz pidiéndole que se identificara. Y probablemente venciendo un terror gigantesco, fue el único que se atrevió a acercarse al supuesto objeto. Lentamente, ingresó a la niebla que precedía a la luz, por espacio de unos 15 minutos según sus hombres.

Según contó Valdés: “de los quince minutos en que desaparecí, no recuerdo nada. Los conscriptos dicen que al entrar en la niebla yo me esfumé. Yo sabía que estaba entrando en la niebla. Pero no recuerdo nada más. Y le aseguro que quiero recordar…Lo único que guardo en mi mente es haber tenido un sueño profundo; haber caído en el fondo de un abismo. En lo demás mi cerebro esta vacío…Cuando reaparecí, tras quince minutos, los muchachos oyeron mis gritos de auxilio detrás de donde ellos estaban cuando me esfumé. En una zona oscura. Allí reaparecí. Donde no llegaba la luz que emitió el objeto”. Según contaron sus hombres, Valdés tenía la mirada extraviada, parte de su chaqueta rota, la barba muy crecida y alcanzó a decir: “Muchachos… muchachos…”, desmayándose en ese momento en brazos de dos de sus compañeros. Su reloj digital marcaba 30 de abril de 1977. ¡Había adelantado en el tiempo cinco días! Valdés afirmó que no recuerda que pasó dentro de la luz.

Los compañeros lo llevaron a cubierto, encendieron una fogata y cuando Valdés reaccionó los miraba, se reía y llamaba a su madre. En ese momento fue cuando dijo: “Ustedes no saben de donde venimos y quienes somos” y volvió a caer inconsciente. Mientras ocurría eso, poco a poco el objeto comenzó a alejarse hacia las montañas.

Van al pueblo de Putre

Al despertar, Valdés preguntó a sus hombres si habían visto lo mismo que él, a lo que los soldados respondieron positivamente. Luego, la patrulla se dirigió a caballo hasta el pueblo de Putre, que estaba a cinco kilómetros. El primero en verlos es el profesor Pedro Araneda, maestro de la pequeña escuela de la localidad que graba en cinta magnetofónica el único documento original que se tiene del caso. Luego se dirigen al cuartel de Putre donde los atiende el carabinero Antonio Flores. Araneda pide la reconstrucción del hecho y vuelven al lugar. Cuando se acercan al mismo, sienten enormes ganas de vomitar y la descomposición de varios militares de la patrulla es evidente. El profesor Araneda sugiere salir del sector ante lo que supone la eventual presencia de radioactividad.

Poco después, llega una patrulla de relevo, que una vez informada de la situación se distribuye por las quebradas vecinas en una rigurosa inspección del terreno que rodeaba al cerro de los acontecimientos de la noche anterior. Mientras tanto, en las caballerizas, el Cabo Valdés seguía en un estado de nerviosismo continuo repitiendo su experiencia al profesor Araneda, igualmente sucedía con los integrantes de su patrulla. El cabo Valdés es bajado de Lluscuma en la ambulancia en un estado de alteración notable. Cae nuevamente en un estado de inconsciencia y comienza a delirar palabras incoherentes como ¡la luz! ¡la luz!.

Al volver las patrullas de inspección de los alrededores traen un trozo de metal, algo totalmente inusual en una zona tan deshabitada como Lluscuma. Araneda guardó este trozo de metal durante un tiempo y posteriormente se entregó a personal del periódico La Estrella de Arica, con intenciones de hacerlo analizar. De esta misión se encargaron los periodistas Luis Daroch y Luis Maturana. El material al ser analizado resulta ser aluminio y no representaba ningún signo de óxido y al parecer su quebradura había sido reciente dado el estado del sitio de la rotura.

Como dato anecdótico, el periodista Luis Daroch durante mucho tiempo se sintió perseguido y la pieza de metal recogida en la Pampa de Lluscuma la llevaba en su coche envuelta en un plástico. Este periodista murió en el año 1985 víctima de un cáncer de páncreas. El trozo de metal no fue encontrado jamás y las únicas personas que sabían que estaba en poder de Daroch eran, el periodista Maturana y el profesor Araneda.

Araneda según su propio relato grabado, logra sacar a luz una serie de detalles que luego se pierden en el olvido y en el paso del tiempo. Cuando apareció la luz, la mascota que los acompañaba, un perro de nombre Huamachuco, permaneció quieto mirando la luz, casi estático, en vez de ladrarle. Y respecto a los caballos, soltaron todos sus esfínteres.

Mientras el cabo Valdés es atendido en Hospital de Arica, a 148 kilómetros al oeste de Putre, aparecieron una serie de individuos de habla y aspecto norteamericanos que interrogaron al suboficial.

Aunque el gobierno militar de ese entonces, al mando del General Augusto Pinochet, intentó censurar el caso, pero era tan extraordinario que los periódicos de la época igual hicieron eco de la situación. Así, por ejemplo, el diario La Estrella de Arica puso párrafos de la entrevista del profesor Araneda en la portada. Algo similar hicieron los periódicos El Mercurio y La Tercera. El cabo Valdés declaró al corresponsal de France Press en Chile de ese entonces, que había sido sometido a múltiples exámenes en el Hospital Militar de Santiago. Entre estos están un electroencefalograma, sesiones con psicólogos, médicos y otros especialistas. También declaró Valdés que el Mayor Eduardo Arriagada del Estado Mayor lo sometió al detector de mentiras. El psiquiatra Rafael Méndez, quien atendió al suboficial, afirmó que éste había sufrido un brote psicótico y que los soldados que lo acompañaban tuvieron una “psicosis colectiva”, con estas palabras técnicas se intentaba tapar todo lo sucedido.

El desaparecido investigador español Antonio Ribera, en su libro ” Secuestrado por extraterrestres “, afirmó en cambio que Valdés “Fue sacado de nuestro espacio normal y llevado a otro espacio y otro tiempo”.

Respecto a los compañeros del cabo Valdés, el Ejército, después de lo acontecido los dispersó por diferentes puntos de Chile y algunos de ellos no se han vuelto a ver en todos estos años.

Sobre las repercusiones personales que tuvo este hecho, Valdés explicó que sencillamente le cambió su vida, lo que ha significado que dedique gran parte de su tiempo a la búsqueda de la verdad del fenómeno que protagonizó.
“Esto ha sido una lucha espiritual para mi y constantemente me pregunto porqué me sucedió”.

Categorías:Abducciones

El Caso del Sr. FORTUNATO ZANFRETTA, fue una abduccion?

febrero 17, 2010 Deja un comentario

FORTUNATO ZANFRETTA

 La investigación de la fenomenología ovni revela que muchos seres humanos en todo el mundo han sido introducidos en extraños vehículos, a veces en contra su voluntad, y han sido sometidos a toda clase de análisis. Estos raptos o secuestros reciben el nombre de abducciones.

 

En la noche del 6 de diciembre de 1978, un vigilante nocturno llamado Fortunato Zanfretta, custodiaba un grupo de viviendas de veraneo en la localidad de Torriglia, cercana a la ciudad de Génova. Recorría toda la urbanización en su vehículo cuando observó cuatro luces blancas cerca de una de las últimas casas. Las luces se movían hacia delante y hacia atrás en un movimiento repetitivo. Zanfretta pensó que se estaba cometiendo un robo, de manera que abandonó su automóvil. Al momento de hacerlo comprobó que la radio había dejado de funcionar y que todo el sistema eléctrico del coche se había interrumpido. Sin demorarse en esa circunstancia se dirigió sigilosamente hacia la vivienda.

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La noche del 6 de diciembre de 1978, Fortunato Zanfretta se encontró con una criatura horrible.

Cuando llegó, comprobó que la puerta estaba abierta, apagó la linterna y empuñó su pistola reglamentaria para intentar sorprender a los ladrones con las manos en la masa. Repentinamente vio dos luces que cruzaron delante de él, se apostó tras una esquina para observar cuántos eran los ladrones. Unos segundos después recibió un fuerte empujón que lo lanzó violentamente al suelo haciendo que la linterna se le cayera de las manos. El golpe hizo que la misma se encendiera, Zanfretta levantó la linterna y enfocó hacia arriba para ver quién lo había atacado por la espalda, a la vez que apuntaba con su pistola dispuesto a disparar. El haz de luz de su linterna se topó con el rostro de un ser alto, de color verde, con grandes ojos luminosos triangulares de color amarillo. Todo el rostro estaba rodeado de espinas agudas en vez de cabellos y una especie de cuernos erguidos en el lugar de las orejas. También observó que en medio de la frente un tercer ojo, rugoso y muy extraño, pero también muy luminoso.

Aquélla criatura desapareció súbitamente de una manera que el vigilante no pudo explicar. Aterrorizado, salió corriendo hacia su coche al tiempo que oyó un fuerte zumbido, se volvió y sintió un calor repentino que emitía un gran objeto en forma de triángulo por encima de la casa. Presa del pánico gritó por el sistema de radio: “¡Madre mía, son horribles! ¡No son hombres! ¡No son hombres!”. Luego Zanfretta se desmayó.

Una hora después despertó, pero ya no estaba junto a la casa donde perdió el conocimiento, sino en un pequeño prado a ochenta metros de distancia. Con alivio, vio acercarse un auto con dos compañeros suyos que acudieron en su auxilio. Junto a ellos inspeccionaron el lugar y descubrieron sobre la hierba fresca y perfectamente visible, una huella semicircular de unos ocho metros de diámetro, otra exactamente igual estaba al lado de la vivienda. En la casa no faltaba nada y todas las puertas estaban cerradas. Respecto a las huellas, según comprobarían después, sólo eran visibles por la noche.

Tres semanas más tarde, en la noche del 27 de diciembre, Zanfretta ya aparentemente restablecido de la fuerte impresión recibida, conducía su automóvil vigilando la misma urbanización, de repente la cabeza comenzó a dolerle y una extraña niebla lo rodeó. 

Como no veía casi nada, quiso frenar pero el pedal no le respondió. Zanfretta descubrió que no controlaba al vehículo. El automóvil se movía por sí sólo hacia una calle empinada y aumentaba la velocidad. Subía y subía la cuesta que parecía no acabarse nunca. A su alrededor había sólo oscuridad. Súbitamente, quedó frenado junto a un artefacto brillante de forma ovoide.

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Mientras tanto, alertados todos sus compañeros de vigilancia por el aviso dramático que Zanfretta hizo por radio cuando comenzó a perder el control del auto, salieron de inmediato en su búsqueda, pero no lograron encontrarlo hasta casi una hora y media después, presa de un ataque de nervios, con las ropas muy calientes, en un lugar donde los arboles aparecían muy dañados, y donde también se distinguían unas insólitas huellas de pies de medio metro de largo.

Sometido a una regresión hipnótica, contó lo siguiente: “No logro tener los ojos abiertos… Me siento cansado. Pero el coche anda… ¡ y yo no lo estoy conduciendo!…

El auto se ha detenido… Debo bajar… Ellos me llaman… Me dicen que baje… De nuevo la luz… ¡Otra vez vosotros! ¿Qué queréis de mí? Dejadme en paz. Yo no os he buscado. Sé que tenéis necesidad de mí, pero… yo no quiero. ¡No quiero!”.

Luego contó que aquellos seres lo condujeron a cierto lugar donde le colocaron un artefacto en la cabeza, que le resultó doloroso y exclama: “¡No! ¡El casco sobre la cabeza no! ¡Hace daño! ¡La sacudida! ¡Hace calor! ¡Dejadme en paz! ¿Por qué me quitáis la ropa?.

Seguidamente, Zanfretta relata todos los pasos de una exhaustiva inspección médica y ante la intención de observarlos éste grita: “¡Quitadme esto de los ojos! ¿Por qué ahora no queréis que vea? Ya os he visto. Sois altos. Tenéis una piel verde… asquerosa… y esas puntas sobre los lados de la cara. ¡Esos ojos monstruosos! ¿Por qué no tenéis boca?. Tenéis sólo ese hierro, esa reja que echa luces, y esas manos que terminan redondas…”

Este caso, es uno de cientos que figuran en nuestros archivos, vale la pena aclarar que también existen muchos otros casos donde los testigos o las víctimas manifiestan estar ante la presencia de seres semejantes a nosotros que los tratan de manera benévola. 

Las múltiples tipologías de los tripulantes, así como la gran variedad de sus naves demuestran incuestionablemente la pluralidad de vida que existe en el cosmos. Pero, como todo lo que no se conoce, el fenómeno ovni debe ser considerado con precaución y con toda la frialdad de criterio de que seamos capaces, sin descartar nada pero tampoco aceptando ciegamente toda la información que se recibe. 

Creemos que en un futuro muy próximo, acorde a los NUEVOS TIEMPOS, se producirán sucesos reveladores para toda la humanidad.

 

 

Fortunato Zanfretta, abducido cuatro veces por los mismos seresLos seres le pusieron un casco que le causó mucho dolor.